El comercio electrónico está entrando en una nueva era y el cambio es bastante radical. Según Gartner, hasta 15 billones de dólares en compras B2B serán gestionados por agentes de IA en 2028. Traducción rápida: el que compra ya no eres tú, es el algoritmo.
Este fenómeno tiene nombre: Agentic Commerce. Plataformas como ChatGPT, Amazon Rufus o Google AI Overviews están dejando de ser simples recomendadores para convertirse en compradores activos que toman decisiones en nombre del usuario.
900 millones de personas usan la IA ChatGPT
Los datos lo respaldan. Hoy, 900 millones de personas usan ChatGPT cada semana y más de 2.000 millones consultan herramientas de IA de Google al mes. Además, el tráfico desde IA hacia eCommerce se ha disparado un 4.700%, y herramientas como Amazon Rufus ya generan más de 10.000 millones de dólares en ingresos adicionales al año.
España tampoco se queda atrás. El 13% de los consumidores ya utiliza IA para comprar, y uno de cada tres comparó precios con ayuda de un agente en el último Black Friday. Además, la IA ya es la segunda fuente más fiable para decidir compras, solo por detrás de la tienda física.

¿El gran cambio? La fidelidad de marca se diluye. Como explica Álvaro Gómez, CEO de Elogia: “si tu producto no es legible por una IA, dejarás de existir”. Aquí entra un nuevo concepto clave: el AEO (Agent Engine Optimization), optimizar para algoritmos, no para humanos.
Esto implica cambiar las reglas del marketing: menos foco en UX tradicional y más en datos estructurados, APIs, reputación verificable y machine-readability. Las marcas ya no compiten solo por gustar al cliente, sino por ser elegidas por un algoritmo. Y en este nuevo escaparate digital, o te adaptas… o desapareces.
El eCommerce está dejando de ser un terreno de decisión humana para convertirse en un entorno dominado por datos, automatización y eficiencia algorítmica. Las empresas que entiendan rápido este cambio y adapten su propuesta a cómo “piensan” las máquinas tendrán ventaja competitiva, mientras que las que sigan hablando solo al consumidor tradicional corren el riesgo de quedarse fuera del juego antes de lo que creen.

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