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La IA transformará el 40% del trabajo: el criterio humano gana valor

Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial ya no pertenece al terreno de las promesas tecnológicas. Su impacto comienza a sentirse en las empresas, en las aulas y, especialmente, en un mercado laboral obligado a revisar qué capacidades necesitará durante los próximos años. El informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial estima que la IA transformará más del 40% de las tareas laborales actuales antes de 2030, un cambio que exigirá actualizar las competencias de millones de profesionales.

En plena carrera por dominar nuevas herramientas digitales, CIS University plantea una cuestión diferente: el verdadero factor diferencial no será utilizar la inteligencia artificial, sino saber dirigirla, cuestionarla y detectar sus errores. Para la institución, esa capacidad depende menos del conocimiento técnico que del pensamiento crítico.

“La IA puede procesar datos a una velocidad que ningún humano igualará jamás, pero no puede sustituir el juicio ético, la contextualización cultural ni la capacidad de hacer la pregunta correcta”, explica la presidenta de CIS University, la Dra. María Díaz de la Cebosa.

Pensar antes de automatizar

El avance de la automatización está reduciendo el valor de algunas tareas repetitivas y aumentando la importancia de aquellas que requieren interpretación, responsabilidad y criterio. La cuestión ya no consiste únicamente en conocer el funcionamiento de una herramienta, sino en comprender cuándo utilizarla, con qué límites y bajo qué supervisión.

Según Díaz de la Cebosa, uno de los principales errores de los sistemas educativos y empresariales es continuar formando a las personas para desarrollar precisamente las funciones que la inteligencia artificial puede ejecutar de manera más rápida y económica.

“Formar exclusivamente en competencias técnicas, sin desarrollar el criterio para cuestionarlas, es preparar a alguien para ser sustituido”, sostiene. En este contexto, el pensamiento crítico deja de ser una habilidad complementaria para convertirse en una infraestructura mental desde la que utilizar la tecnología sin delegar completamente el juicio propio.

Esta idea también está ganando espacio dentro de las organizaciones. La adopción acelerada de soluciones de IA ha abierto debates relacionados con la privacidad, la fiabilidad de la información, los sesgos algorítmicos o la responsabilidad sobre las decisiones automatizadas. Todos ellos necesitan respuestas que no pueden resolverse exclusivamente mediante código.

Las humanidades vuelven al centro

CIS University defiende que disciplinas como la filosofía, la historia, la ética, la literatura o el análisis del lenguaje pueden convertirse en una ventaja competitiva dentro de la economía digital. Estos estudios entrenan habilidades especialmente relevantes ante la expansión de la inteligencia artificial, como interpretar situaciones ambiguas, construir argumentos, identificar sesgos y valorar las consecuencias sociales de una decisión.

Este enfoque devuelve protagonismo a titulaciones como Filosofía, Historia, Filología o Ciencias Políticas, desplazadas durante años frente a los perfiles técnicos. Su aportación no pasa por competir con las ingenierías, sino por complementar el conocimiento tecnológico con una visión social, cultural y ética.

La trayectoria de Díaz de la Cebosa refuerza esta apuesta por una transformación tecnológica centrada en las personas. Además de presidir CIS University, la directiva mantiene una actividad filantrópica ligada a diferentes programas educativos y sociales.

Automatización con supervisión humana

El Foro Económico Mundial contempla una reducción de empleos asociados a tareas administrativas y al procesamiento de datos, pero también la creación de nuevas posiciones vinculadas con la gobernanza, la ética y el control de la inteligencia artificial.

La diferencia entre ambos escenarios estará condicionada por la formación. “No se trata de frenar la tecnología; sería absurdo. Se trata de decidir si formamos personas capaces de dirigirla o personas que simplemente la obedecen”, afirma Díaz de la Cebosa.

Desde CIS University consideran que esta transición debe comenzar en las aulas y continuar dentro de las compañías. Para ello, proponen incorporar las humanidades y el pensamiento crítico a unos programas de formación corporativa centrados hasta ahora principalmente en competencias digitales. En un mercado en el que las herramientas cambian constantemente, la capacidad de pensar con autonomía puede convertirse en la habilidad profesional más difícil de automatizar.

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