La energética Naturgy afronta un cambio estructural profundo tras la salida definitiva de los grandes fondos internacionales que han condicionado su estrategia durante casi diez años. La desinversión de BlackRock —a través de GIP— y de CVC Capital Partners marca el final de un ciclo en el que ambos inversores llegaron a controlar conjuntamente más del 40% del capital y ejercieron una influencia determinante en decisiones corporativas clave.
Con su retirada, el accionariado queda más concentrado en socios estables como CriteriaCaixa y IFM Investors, lo que, según coinciden analistas y fuentes del sector, reduce la presión por la rentabilidad inmediata y abre la puerta a una estrategia más orientada a inversiones de largo plazo, crecimiento inorgánico y reordenación del negocio.
Un cambio de ciclo tras casi una década de tensión accionarial
La historia reciente de Naturgy está marcada por la entrada de grandes inversores institucionales tras la reconfiguración del sector energético europeo a partir de 2016. En un contexto de desinversión de antiguos accionistas industriales y financieros, fondos como GIP (hoy integrado en BlackRock) y CVC entraron en el capital con una lógica clara: maximizar retorno en un horizonte temporal definido.
Durante ese periodo, la compañía convivió con una estructura accionarial compleja en la que llegaron a coincidir hasta tres grandes bloques financieros internacionales junto a CriteriaCaixa, el accionista histórico. Esa combinación generó equilibrio, pero también tensiones estratégicas, especialmente en torno a la política de dividendos, la rotación de activos y la posible reorganización del grupo.
Entre los proyectos más relevantes de esa etapa destaca la llamada “Operación Géminis”, impulsada por su presidente ejecutivo, Francisco Reynés, que planteaba una segregación de negocios entre actividades reguladas y liberalizadas. La operación nunca llegó a ejecutarse, en parte por la dificultad de alinear intereses entre los distintos accionistas.
El fin de los fondos: rentabilidad, dividendos y salida ordenada
Las salidas de BlackRock y CVC se han materializado en un entorno de elevada liquidez bursátil y revalorización del título. BlackRock completó su desinversión en varias fases, mientras que CVC ha cerrado su salida mediante una colocación acelerada valorada en 3.821 millones de euros, a 28,55 euros por acción.
El resultado conjunto de ambas inversiones refleja un rendimiento extraordinario: los dos fondos habrían invertido en torno a 6.600 millones de euros y obtenido ingresos cercanos a 13.300 millones entre ventas y dividendos, lo que supone prácticamente duplicar el capital invertido en menos de una década.
Más allá de la rentabilidad, el impacto estratégico ha sido significativo: durante años, estos inversores ejercieron una fuerte disciplina financiera orientada a retornos recurrentes, con especial énfasis en dividendos y desinversiones selectivas.
Más inversión potencial en redes y crecimiento inorgánico
El nuevo escenario abre la posibilidad de un cambio de prioridad estratégica. Según estimaciones de entidades financieras como Bank of America y JP Morgan, Naturgy podría movilizar hasta 7.000 millones de euros en inversiones combinadas en los próximos ejercicios, entre crecimiento orgánico y operaciones corporativas.
El foco principal estaría en el negocio de redes, tanto eléctricas como gasistas. En este ámbito, la compañía parte con una posición relevante gracias a su filial Nedgia, principal distribuidora de gas del país.
Sin embargo, el contexto regulatorio será determinante. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha definido una retribución para redes con una tasa del 6,58%, lo que ha sido criticado por parte del sector al introducir mayor percepción de riesgo en activos tradicionalmente estables.
Regulación, transición energética y límites al crecimiento
El debate regulatorio se combina con la evolución de la política energética europea y española. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) introduce incentivos desiguales para distintas tecnologías, con especial presión sobre las infraestructuras gasistas tradicionales, mientras que el biometano avanza más lentamente de lo previsto.
En paralelo, la posible eliminación del límite de inversión en redes eléctricas —actualmente fijado como porcentaje del PIB— podría desbloquear cientos de millones adicionales en inversión anual, lo que reforzaría la capacidad de expansión del grupo.
En el ámbito eléctrico, el operador del sistema Red Eléctrica ha incrementado el uso de generación síncrona tras el apagón de abril de 2025, lo que ha reforzado la importancia de las centrales de ciclo combinado de gas, uno de los negocios estratégicos de Naturgy.
Más peso de Criteria y redefinición del consejo
La nueva estructura accionarial también tendrá efectos directos en la gobernanza. Con la salida de los fondos, el consejo de administración se enfrenta a una reorganización para adaptarse a un accionariado más concentrado en inversores estables.
CriteriaCaixa refuerza su posición como accionista de referencia, mientras que IFM Investors consolida su perfil de inversor de largo plazo. Este equilibrio reduce la fragmentación anterior, pero abre un nuevo debate sobre la proporción de consejeros independientes y la representación de cada bloque accionarial.
El free float de la compañía supera ya el 45%, lo que incrementa la presión para mejorar el gobierno corporativo y adaptar el consejo a estándares más alineados con compañías europeas de gran capitalización.
Inversión internacional y oportunidades corporativas
En este nuevo entorno, Naturgy podría intensificar su actividad fuera de España. Entre las opciones que se analizan en el sector figuran proyectos de generación en mercados como Puerto Rico, donde ya opera, y México, donde ha desarrollado acuerdos en el ámbito energético.
Más que una expansión puramente geográfica, el mercado anticipa una estrategia centrada en adquisiciones corporativas selectivas en Europa y activos regulados, aprovechando la mayor capacidad financiera del grupo tras el fin de las restricciones implícitas del antiguo bloque de fondos.
Un punto de inflexión para la energética
El cierre del ciclo de BlackRock y CVC no supone solo un cambio de accionistas, sino una redefinición del modelo de compañía. Naturgy pasa de un periodo dominado por la lógica del retorno financiero a corto plazo a otro en el que la estabilidad accionarial podría facilitar inversiones más intensivas en redes, infraestructuras y consolidación sectorial.
El resultado final dependerá de tres factores clave: la evolución regulatoria, la disciplina de capital del nuevo consejo y la capacidad de la compañía para transformar su mayor libertad estratégica en crecimiento sostenible en un sector energético europeo en plena transición.

Francisco Reynés Massanet