OpenAI no ha alcanzado sus propios objetivos de captación de usuarios ni de incremento de ingresos en 2026, en un contexto de creciente presión competitiva.
El ajuste en las expectativas internas abre dudas sobre la sostenibilidad de su ambicioso plan de inversión en inteligencia artificial.
El impacto no se ha limitado al ámbito corporativo. SoftBank, uno de sus principales accionistas, ha sufrido una caída cercana al 10% en Bolsa tras conocerse la información, reflejo de la inquietud del mercado ante la evolución de la start-up.
La competencia se ha intensificado con rapidez. Anthropic ha ganado terreno en soluciones empresariales y programación, mientras que Gemini, de Alphabet, también ha recortado cuota a ChatGPT.
El entorno competitivo está erosionando el ritmo de crecimiento que había caracterizado a OpenAI.
A ello se suma un desafío estructural: la retención de usuarios. La tasa de abandono de suscriptores continúa siendo un problema relevante.
Según The Wall Street Journal, la directora financiera, Sarah Friar, advirtió internamente que, sin un aumento más rápido de las ventas, la empresa podría tener dificultades para afrontar sus futuras inversiones.
Las necesidades de OpenAI
El contexto financiero añade presión. OpenAI mantiene compromisos de inversión superiores a 1,4 billones de dólares en infraestructura de IA, con clientes como Oracle.
La magnitud de estas necesidades de capital exige un crecimiento sostenido que ahora está en entredicho.
Para sostener este esfuerzo, la compañía cerró recientemente una ronda de financiación de 122.000 millones de dólares, liderada por Nvidia, Amazon y SoftBank.
Esta operación elevó su valoración por encima de los 830.000 millones, en un paso previo a una eventual salida a Bolsa.
En paralelo, OpenAI ha reformulado su relación con Microsoft, su principal accionista.
El gigante tecnológico ha renunciado a la exclusividad en la comercialización de sus modelos, mientras que la start-up gana flexibilidad para operar en múltiples proveedores de nube.

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