La Comisión Europea ha puesto en marcha un grupo de trabajo específico para intensificar el control de las importaciones agroalimentarias, con el objetivo de garantizar que los productos procedentes de terceros países cumplan las exigencias comunitarias en materia de seguridad alimentaria, piensos y plaguicidas.
«Independientemente de si los alimentos provienen de países cercanos o del otro lado del mundo, la norma es la misma: cualquier producto que entre en la Unión debe cumplir nuestras normas, sin excepción», subrayó el comisario de Sanidad y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi.
Esta nueva ‘task force’ se centrará en la revisión de residuos de plaguicidas, la seguridad de los alimentos y piensos, y en la coordinación de las acciones de seguimiento de la UE sobre productos importados específicos.
El objetivo del grupo de trabajo
La Comisión Europea busca, además, armonizar los controles en todos los Estados miembro y elaborar recomendaciones para acciones conjuntas, identificando dónde son necesarias medidas regulatorias o administrativas adicionales.
Los servicios comunitarios recalcan que los controles de importación son esenciales para proteger a los consumidores y a la economía europea, garantizando que los productos vendidos dentro de la UE, sean nacionales o importados, cumplen los mismos estándares de seguridad y calidad.
La iniciativa llega en un contexto de tensión para el sector agroalimentario europeo, que ha protestado contra los posibles efectos del acuerdo entre la UE y Mercosur, preocupados por el impacto que podrían tener productos importados con estándares distintos en los mercados comunitarios.
Según la Comisión, este refuerzo de controles no solo busca garantizar la seguridad alimentaria, sino también proteger la competitividad de los productores europeos, evitando que la entrada de productos que no cumplen las normas genere distorsiones en los precios y en la cadena de suministro.

Bruselas