La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha lanzado un mensaje claro a Estados Unidos en un momento de creciente tensión geopolítica y comercial.
En una entrevista concedida a la emisora francesa RTL, la responsable de la política monetaria europea advirtió de que «lo que es bueno para Estados Unidos no es necesariamente bueno para el mundo», en un contexto que describió como “el amanecer de un nuevo orden mundial”.
Lagarde situó estas declaraciones en relación con la estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado con imponer aranceles de hasta el 200% a los vinos y champanes franceses.
A su juicio, el mandatario norteamericano suele adoptar «un enfoque transaccional», elevando el listón de las negociaciones «a niveles a veces completamente irreales» y difíciles de aplicar en la práctica.
Este nuevo escenario, subrayó, obliga a Europa a replantearse en profundidad su organización económica y su posición internacional.
La presidenta del BCE consideró que la actitud mostrada por Washington resulta «muy extraña para un aliado» y defendió que la Unión Europea debe prepararse para responder de forma coordinada y firme.
En ese sentido, Lagarde insistió en la necesidad de que los Veintisiete aclaren “qué instrumentos tenemos a nuestra disposición”, entre ellos el mecanismo anti-coerción comercial, y que Europa sea capaz de “demostrar determinación colectiva” frente a presiones externas. Esa postura, explicó, será clave cuando las partes se sienten a negociar tras una eventual redefinición de la posición estadounidense.
Lo que espera Lagarde
La presidenta del BCE confía en que Trump concrete su planteamiento durante su intervención prevista en el Foro Económico Mundial de Davos.
A partir de ese momento, señaló, «los europeos podrán determinar qué harán juntos», siempre desde una posición común. «Para mí, lo fundamental es la unidad y la determinación», recalcó.
Aunque Lagarde no tiene previsto reunirse personalmente con Trump en Davos, quiso dejar claro que el diálogo sigue siendo necesario.

Christine Lagarde, presidenta del BCE