El precio de las uvas de Nochevieja, uno de los símbolos más arraigados de la despedida del año en España, llega a diciembre con una subida que no ha pasado desapercibida para los consumidores.
Según el último análisis de FACUA, el coste de las bandejas de uvas blancas sin pepitas se ha incrementado un 37,7% de media entre principios de noviembre y comienzos de diciembre.
El encarecimiento es especialmente visible en algunas cadenas. En Eroski, por ejemplo, una bandeja de 500 gramos ha pasado de 1,50 euros a 2,69 euros, lo que supone un aumento del 79,3% en apenas cuatro semanas, coincidiendo con la recta final hacia Nochevieja.
FACUA atribuye esta subida a una combinación de factores. Por un lado, la elevada demanda estacional: la tradición de comer las doce uvas en las campanadas dispara el consumo en diciembre, lo que tensiona los precios en el punto de venta.
A ello se suma un contexto de incrementos progresivos en los supermercados, detectados en los últimos meses en distintos productos frescos.
Otro elemento que ha influido es el cambio en el IVA de los alimentos. Desde el 1 de enero de 2025, frutas y verduras han pasado de tributar con un IVA reducido del 2% al 4%, una variación que, según las asociaciones de consumidores, ha añadido presión a los precios desde el origen hasta el lineal.
Las uvas del deseo
Las uvas no son el único alimento que ha subido en diciembre. El análisis de FACUA refleja que la malla de cinco kilos de patatas se ha encarecido un 7,1%, mientras que las lechugas iceberg cuestan un 8,7% más que hace un mes. También se registran aumentos en zanahorias, aceite de oliva, cebollas, aceite de girasol o leche entera.
En el lado contrario, algunos productos han moderado su precio o incluso han bajado. Destaca el descenso de las naranjas (-33%), junto a limones, peras conferencia o huevos medianos. Champiñones laminados y ajos, por su parte, mantienen precios estables.
Con la Nochevieja a la vuelta de la esquina, el alza de las uvas confirma que la tradición también se enfrenta este año a la inflación, obligando a muchos hogares a ajustar su cesta navideña sin renunciar a uno de los rituales más emblemáticos del calendario español.
















