En un mercado marcado por la volatilidad y la incertidumbre geopolítica, las letras del Tesoro han recuperado protagonismo entre los ahorradores minoristas.
La inflación y la expectativa de que los bancos centrales mantengan o endurezcan su política monetaria han impulsado los rendimientos, especialmente en la deuda a corto plazo, tradicionalmente la más accesible para el pequeño inversor.
El Tesoro comenzó abril con una emisión de 6.439 millones de euros en letras a seis y 12 meses, mostrando un aumento significativo de los intereses.
Las letras a un año alcanzaron su nivel máximo desde septiembre de 2024, mientras que las de seis meses se acercan a las cifras registradas en enero de 2025.
Aunque estas rentabilidades todavía quedan por debajo del IPC de marzo, que se situó en el 3,3%, la demanda se mantiene sólida.
La participación conjunta alcanzó los 8.655 millones de euros, de los cuales 2.454 millones correspondieron a inversores minoristas.
Este dato refleja un interés creciente por la deuda pública a corto plazo, pese a que los rendimientos reales siguen en negativo.
Los datos de las letras del Tesoro
La mayor parte de la emisión, 4.388 millones de euros, correspondió a letras a 12 meses, cuyo interés marginal subió del 2,137% al 2,64%, un nivel no visto desde finales de 2024.
Las letras a seis meses sumaron 2.050 millones, con un incremento más moderado hasta el 2,39%, con la demanda minorista superando los 1.000 millones de euros.
El repunte se produce en un contexto de tensiones internacionales. La guerra en Oriente Próximo y la escalada de los precios energéticos mantienen la inflación bajo presión, y los inversores miran con atención la posible subida de tipos del BCE en junio, actualmente valorada con un 85% de probabilidad por los operadores.

Sede del Tesoro Público, en Madrid