La estadounidense Levi Strauss elevó su beneficio un 30,2% en el primer trimestre, hasta alcanzar los 175,8 millones de dólares, apoyada en un crecimiento sólido de sus ventas.
Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la multinacional registró unos ingresos de 1.742,5 millones de dólares, lo que supone un incremento del 14%.
El avance ha sido transversal, con crecimiento en todas las regiones y canales, reflejando la capacidad de la marca para sostener su atractivo global.
Europa se consolida como uno de los motores más dinámicos. Las ventas en el mercado europeo se dispararon un 24%, muy por encima del crecimiento registrado en América (9%) y Asia (13%).
Esta diversificación geográfica refuerza la resiliencia del grupo ante posibles shocks regionales.
Sin embargo, no todo son luces en la cuenta de resultados. Los márgenes han acusado el impacto de los aranceles y el aumento del gasto en publicidad, lo que ha llevado a una ligera contracción del margen operativo y del margen bruto.
Aun así, la compañía ha logrado compensar parcialmente estas presiones mediante subidas de precios y una menor intensidad promocional.
Las proyecciones de Levi Strauss
La dirección del grupo mantiene un tono optimista, aunque prudente. Levi Strauss ha revisado al alza sus previsiones anuales, anticipando ahora un crecimiento de ingresos de entre el 5,5% y el 6,5%, junto a una mejora en el beneficio por acción.
El contexto comercial sigue siendo un factor clave. La compañía opera bajo el supuesto de aranceles elevados, especialmente sobre importaciones desde China, lo que condiciona su estructura de costes. Pese a ello, la empresa no descarta un escenario más favorable.
De hecho, un eventual alivio arancelario podría traducirse en un impulso adicional. La firma estima un impacto positivo potencial de hasta 35 millones de dólares en costes, lo que mejoraría su rentabilidad en el tramo final del ejercicio.

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