La familia Botín reducirá ligeramente su participación en Banco Santander tras la adquisición del estadounidense Webster Bank, una operación valorada en más de 10.000 millones de euros que se articulará mediante un pago mixto en efectivo y acciones y que obligará al banco a realizar una ampliación de capital de alrededor de 3.700 millones de euros, así lo cuenta CincoDías.
Como consecuencia de esta operación, la participación conjunta de la familia —que actualmente se sitúa en el 1,29% del capital— se reducirá hasta aproximadamente el 1,26%, marcando la primera dilución en seis años. Pese a ello, el control efectivo y la influencia de la saga en la entidad no se verán alterados, ya que su poder en la cúpula del banco se mantiene estable.
Estrategia de crecimiento Santander
La operación encaja en la estrategia histórica del Santander de crecer mediante adquisiciones internacionales financiadas con ampliaciones de capital, un modelo que ya utilizó en compras como las de Abbey o Sovereign Bank, y que tradicionalmente ha supuesto ajustes en la estructura accionarial.
En paralelo, la operación beneficiará a los grandes fondos de inversión presentes en el capital del banco, como BlackRock, Vanguard o Fidelity, que verán incrementada su participación en la entidad tras la integración de Webster. Pese a la dilución puntual, el impacto podría moderarse en el tiempo gracias a los programas de recompra de acciones en marcha, que tienden a reducir el número total de títulos en circulación.

















