El gigante del lujo LVMH arranca 2026 con una señal poco habitual en su trayectoria reciente: crecimiento en negativo. El grupo ha registrado unos ingresos de 19.121 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone una caída del 5,8% respecto al mismo periodo del año anterior, en un contexto marcado por la inestabilidad en Oriente Próximo.
El impacto no ha sido puntual ni aislado. La desaceleración se ha dejado sentir en prácticamente todas sus divisiones, evidenciando hasta qué punto el negocio del lujo, pese a su resiliencia histórica, no es ajeno al ruido geopolítico. Especialmente significativa ha sido la evolución de su principal motor: la división de moda y marroquinería, que ha visto reducir su facturación un 8,5%, hasta los 9.247 millones de euros.
El comercio minorista también retrocede
El resto de áreas tampoco escapan a la tendencia. El segmento de comercio minorista ha retrocedido un 3,3%, situándose en 4.048 millones, mientras que perfumes y cosméticos han caído un 6,4%, hasta los 2.038 millones. Por su parte, la división de relojes y joyería ha registrado un descenso más moderado del 1,5%, con 2.443 millones, y el negocio de vinos y bebidas espirituosas ha cerrado el trimestre con una contracción del 2,4%, alcanzando los 1.273 millones de euros.
Desde la compañía, el mensaje mantiene un tono de cautela controlada. Reconocen un entorno “particularmente afectado” por la situación en Oriente Medio, pero insisten en su enfoque a largo plazo, apoyado en innovación, inversión constante y desarrollo de marca como pilares clave.
Sin embargo, el mercado ha reaccionado con rapidez. Tras conocerse los resultados, las acciones del grupo llegaron a caer hasta un 4% en la bolsa de Nueva York, reflejando la sensibilidad del inversor ante cualquier signo de desaceleración en uno de los sectores más premium.

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