Un reciente estudio de Tinsa revela que Madrid (454), Barcelona (157) y Valencia (49) lideran la concentración de sedes de empresas con más de 1.000 empleados, situándose las dos primeras provincias en el nivel de concentración “muy alta”. Esto las convierte en los polos empresariales principales del país, con Madrid como núcleo central y Barcelona como el gran foco en el noreste, concentrando sedes de corporaciones nacionales e internacionales y servicios avanzados en finanzas, consultoría, tecnología y jurídico.
El análisis destaca que estas provincias funcionan como centros de gravedad del tejido corporativo español, atrayendo talento de todo el país y del extranjero. Por detrás aparecen las llamadas “segundas potencias”, como Bizkaia y A Coruña, que destacan en la ratio de grandes empresas por cada 100.000 habitantes, incluso por encima de Barcelona, liderando Madrid con 6,61 empresas por cada 100.000 habitantes, seguida de A Coruña (3,1), Bizkaia (3,03), Barcelona (2,68) y Zaragoza (2,43).
Doble papel en algunas provincias
Otras provincias con entre 15 y 49 sedes, como Sevilla, Bizkaia o A Coruña, ejercen un papel doble: actúan como ancla económica local, sosteniendo empleo cualificado y servicios profesionales, y como conectora global, vinculando territorios periféricos con mercados y decisiones que se toman en otras provincias.
En el extremo opuesto, provincias como Ciudad Real o Badajoz cuentan con menos de cinco sedes, generando lo que Tinsa denomina la “España de grandes vacíos empresariales”, lo que limita la presencia de empleo directivo y especializado, reduce la atracción y retención de talento y condiciona el dinamismo demográfico y económico local.
El informe subraya que la concentración de sedes de grandes empresas no es solo una curiosidad geográfica, sino un factor estratégico que determina capacidad de influencia, generación de empleo cualificado y desarrollo de clústeres sectoriales, dejando claro que el poder corporativo también se mide por dónde se toman las decisiones.
