Adiós a MasOrange. La marca corporativa que nació hace apenas dos años y medio para simbolizar la fusión entre Orange y MásMóvil desaparece este martes, en paralelo a la integración definitiva de ambas compañías bajo el control del grupo francés.
Orange recupera así su denominación en España después de haber adquirido por 4.250 millones de euros el 50% de MasOrange que todavía estaba en manos de los fondos agrupados en Lorca Telecom. El movimiento cierra una etapa marcada por la creación de una nueva compañía y devuelve a Orange al centro de su identidad corporativa.
El cambio de nombre no supone, sin embargo, una ruptura con el entramado comercial construido durante la integración. Orange, MásMóvil, Yoigo, Jazztel y Simyo seguirán operativas, junto a Euskaltel, R y Telecable y otras enseñas.
¿Qué sigue para Orange?
La operación llega después de dos ejercicios con pérdidas para la compañía surgida de la fusión. MasOrange registró 582 millones de euros de números rojos en sus primeros nueve meses y otros 310 millones en 2025, acumulando cerca de 900 millones de pérdidas.
El resultado estuvo condicionado por los costes financieros, las amortizaciones y las cargas vinculadas al proceso de integración. El negocio, en cambio, mantuvo una evolución positiva: en 2025 los ingresos crecieron un 2,9%, hasta 7.601 millones de euros, y el Ebitda ajustado avanzó un 2,4%, hasta 2.842 millones.
Ahora Orange incorpora íntegramente una compañía con unos 12.600 millones de euros de deuda neta. La nueva etapa también llega después de que MasOrange haya perdido 1,21 millones de líneas netas por portabilidad desde su creación, principalmente frente a Digi y Movistar.

















