El tablero hotelero del Mediterráneo se reconfigura. Grupo Empresas Matutes ha acordado la compra del 75% que Azora mantenía en la ‘joint venture’ creada en 2019, por 300 millones de euros. El 25% restante ya estaba en manos de Palladium Hotel Group.
La operación otorga al grupo ibicenco el control total de tres activos emblemáticos: Bless Hotel Ibiza, TRS Ibiza Hotel y Grand Palladium Sicilia Resort & Spa.
En conjunto, suman cerca de 1.000 habitaciones en segmentos luxury y premium ‘all inclusive’.
Con esta transacción, Matutes refuerza su apuesta patrimonial por el Mediterráneo y simplifica la estructura accionarial de activos estratégicos.
La gestión, no obstante, seguirá en manos de Palladium, consolidando un modelo en el que propiedad y operación permanecen alineadas bajo un mismo ecosistema empresarial.
El Bless Hotel Ibiza, ubicado en Cala Nova, dispone de 151 habitaciones y se ha posicionado como uno de los iconos del lujo contemporáneo en la isla.
El TRS Ibiza Hotel, en Cala Gració, ofrece 376 habitaciones bajo un concepto cinco estrellas solo adultos y todo incluido. En Sicilia, el resort cuenta con 469 habitaciones en la costa norte de la isla.
Más allá de la cifra, el movimiento refleja una lectura clara del mercado. Ibiza y Sicilia son destinos consolidados, con fuerte demanda internacional y capacidad para sostener tarifas premium incluso en entornos macroeconómicos inciertos.
Controlar el 100% del capital permite capturar íntegramente esa generación de valor.
El negocio con Azora
Para el vicepresidente del grupo, Abel Matutes, la operación culmina un proyecto estratégico iniciado hace seis años con Azora para desarrollar activos en enclaves únicos del Mediterráneo.
El mensaje es inequívoco: continuidad en la apuesta por la excelencia y por el posicionamiento de alto nivel.
Desde Azora, sus responsables hoteleros, Javier Arús y Gonzalo García-Lago, destacan la transformación integral de los activos y la introducción de conceptos innovadores que han ampliado mercados y reposicionado destinos. La salida cristaliza, por tanto, una etapa de creación de valor para el gestor.

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