Meliá apunta a un Ebitda de al menos 565 millones en 2026

Gabriel Escarrer Jaume, presidente y Consejero Delegado de Meliá Hotels InternationalGabriel Escarrer Jaume, presidente y Consejero Delegado de Meliá Hotels International

Meliá Hotels International mantiene el foco en la mejora de su rentabilidad y balance. La compañía prevé alcanzar un Ebitda de al menos 565 millones de euros en 2026, según ha comunicado a la CNMV, en una hoja de ruta que combina crecimiento operativo y desapalancamiento.

El objetivo refleja la confianza del grupo en la evolución del negocio turístico, que sigue mostrando una demanda sólida en destinos clave, especialmente en el segmento vacacional y en mercados internacionales. En este contexto, Meliá continúa beneficiándose de la recuperación del sector tras los años más complejos, apoyada en una estrategia centrada en activos de mayor valor y gestión eficiente.

La hoja de ruta de Meliá

Uno de los pilares de esta hoja de ruta es la mejora del balance. La compañía ha señalado su intención de seguir reduciendo su nivel de apalancamiento, un factor clave para reforzar su posición financiera y ganar flexibilidad de cara a futuras inversiones.

El enfoque no es nuevo, pero cobra más relevancia en el actual entorno, donde las empresas buscan equilibrar crecimiento con disciplina financiera, especialmente en sectores cíclicos como el turístico.

Meliá lleva tiempo impulsando un modelo más ligero en activos, priorizando la gestión hotelera frente a la propiedad, lo que permite optimizar capital y mejorar la rentabilidad. A esto se suma una apuesta por reposicionar parte de su portfolio hacia segmentos premium, con mayor margen.

En paralelo, la compañía sigue avanzando en eficiencia operativa y digitalización, elementos clave para sostener el crecimiento en un entorno competitivo. Todo ello en un contexto donde el turismo sigue siendo uno de los motores de la economía española, pero también enfrenta retos como la sostenibilidad y la evolución de la demanda.

En conjunto, la previsión de Ebitda y la reducción de deuda apuntan a una estrategia clara: consolidar la recuperación, mejorar la rentabilidad y reforzar la estructura financiera, en un momento donde el sector entra en una fase más estable tras el rebote postpandemia.

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