Moderna ha vuelto a demostrar que el potencial del ARN mensajero va mucho más allá de las vacunas contra enfermedades infecciosas. La biotecnológica estadounidense llegó a dispararse cerca de un 75% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que Merck avanzó alrededor de un 8%, después de que ambas compañías anunciaran resultados positivos en fase 3 de su terapia personalizada contra el melanoma.
La reacción del mercado refleja la magnitud del anuncio. La combinación de intismeran autogene, una terapia individualizada de ARN mensajero desarrollada por Moderna y Merck, con Keytruda (pembrolizumab), uno de los medicamentos oncológicos estrella de Merck, consiguió cumplir los principales objetivos del ensayo en pacientes con melanoma de alto riesgo después de la extirpación quirúrgica del tumor.
De 63 a 110 dólares en cuestión de horas
La respuesta de los inversores fue inmediata. Antes de la apertura de la Bolsa de Nueva York, Moderna llegó a rozar los 110 dólares por acción, frente a los 62,96 dólares con los que había terminado la sesión anterior.
Merck también se benefició del anuncio, aunque de forma más moderada. Sus títulos avanzaron alrededor de un 8%, hasta acercarse a los 145 dólares, desde los 135,17 dólares del cierre previo.
El movimiento es especialmente importante para Moderna. Después del extraordinario crecimiento vivido durante la pandemia, la compañía lleva años buscando demostrar que su plataforma de ARN mensajero puede generar nuevos medicamentos capaces de sustituir parte del negocio perdido con la caída de la demanda de vacunas contra la Covid-19.
Una vacuna diseñada para cada paciente
La gran diferencia de este tratamiento está en su personalización. Intismeran autogene está diseñado específicamente a partir de las características del tumor de cada paciente, utilizando tecnología de ARN mensajero para enseñar al sistema inmunitario a identificar determinadas mutaciones y atacar las células cancerígenas que puedan permanecer después de una operación.
Después, el tratamiento se combina con Keytruda, una inmunoterapia de Merck que ayuda al sistema inmunitario a combatir las células tumorales.
El ensayo de fase 3, denominado INTerpath-001, incluyó aproximadamente 1.089 pacientes con melanoma resecado en estadios IIB, IIC, III o IV. El principal objetivo era comprobar si la combinación conseguía prolongar la supervivencia libre de recurrencia frente a Keytruda administrado junto a placebo.
Los resultados preliminares indican que la terapia consiguió mejoras estadísticamente significativas y clínicamente relevantes tanto en la supervivencia libre de recurrencia como en la supervivencia libre de metástasis a distancia.
Dicho de una forma más sencilla: los pacientes tratados tardaron más en volver a desarrollar el cáncer y también se retrasó su propagación a otras partes del organismo.
El primer gran éxito de fase 3 para este tipo de terapia
El avance tiene además un componente histórico. Según las compañías, se trata del primer resultado positivo de fase 3 para una terapia individualizada de neoantígenos y para un tratamiento oncológico basado en ARN mensajero.
Los datos completos todavía no se han publicado. Moderna y Merck han adelantado que presentarán los resultados detallados en una próxima reunión médica internacional y que compartirán la información con las autoridades regulatorias para avanzar hacia una eventual autorización.
El optimismo, sin embargo, no parte de cero. Los resultados de seguimiento a cinco años del ensayo anterior de fase 2b ya habían mostrado que la combinación conseguía reducir un 49% el riesgo de recurrencia o muerte frente al tratamiento únicamente con Keytruda.
Moderna quiere llevar el ARN mensajero al cáncer
El consejero delegado de Moderna, Stéphane Bancel, calificó los resultados como un momento crucial para la investigación oncológica. Durante años, desarrollar tratamientos de ARN mensajero diseñados específicamente para el cáncer de cada paciente parecía una posibilidad lejana. El éxito del ensayo acerca esa idea a la práctica clínica.
Moderna y Merck tienen en marcha nueve ensayos de fase 2 y fase 3 para estudiar intismeran autogene junto con Keytruda en diferentes tumores. Entre ellos se encuentran el cáncer de pulmón de células no pequeñas, el cáncer de vejiga y el carcinoma de células renales, además del melanoma.
Para Moderna, conseguir que la tecnología funcione en varios tipos de cáncer supondría abrir una nueva etapa para la compañía y reducir su dependencia del negocio de vacunas respiratorias.