Moeve impulsa su beneficio y acelera la transición energética

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Moeve arranca 2026 con una mejora de resultados en un entorno marcado por la volatilidad energética. La compañía registró un beneficio neto ajustado de 147 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un incremento del 7% interanual, mientras que el beneficio neto bajo criterios IFRS se disparó hasta los 261 millones de euros, un 184% más.

La evolución del negocio se apoya en un sólido desempeño operativo. El Ebitda ajustado alcanzó los 506 millones de euros, un 34% superior al del año anterior, impulsado principalmente por el área de Energía. Este segmento aportó 404 millones de euros, beneficiándose de unos márgenes de refino de 11 dólares por barril, frente a los 6,3 dólares del mismo periodo de 2025.

Resultados condicionados por el conflicto en Oriente Medio

Los resultados se producen en un contexto complejo, condicionado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que han impactado en los precios del crudo y en las cadenas de suministro globales. Aun así, la compañía ha mantenido una generación de caja operativa de 283 millones de euros, lo que le permite sostener su estrategia de transformación.

Uno de los ejes clave es la inversión. Moeve destinó 272 millones de euros en el trimestre, con un dato relevante: el 69% se dirigió a proyectos de transición energética, un máximo histórico para la compañía. Esta apuesta se enmarca dentro de su estrategia para avanzar hacia un modelo más sostenible y menos dependiente de combustibles fósiles.

En este sentido, el grupo ha dado un paso clave con la aprobación de la inversión para el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, considerado uno de los mayores proyectos del sur de Europa. La primera fase contará con 300 MW de capacidad, ampliables en el futuro, y se posiciona como pieza central en su plan para liderar la producción de moléculas verdes en la Península Ibérica.

Moeve continúa explorando movimientos

Además, Moeve continúa explorando movimientos estratégicos. A comienzos de año anunció un acuerdo no vinculante con Galp para estudiar la integración de sus negocios downstream, con el objetivo de crear plataformas energéticas de referencia en España y Portugal.

A nivel financiero, la compañía mantiene una deuda neta de 2.562 millones de euros, con un ratio de apalancamiento estable en 1,6 veces Ebitda, en línea con su política conservadora. También destaca su contribución fiscal, con 1.068 millones de euros en impuestos en España durante el trimestre.

En conjunto, los resultados reflejan una doble realidad: fortaleza en el negocio tradicional y aceleración en la transición energética, con el hidrógeno verde como una de las grandes apuestas estratégicas de la compañía a medio y largo plazo.

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