La venta exprés del 7,1% de Naturgy por parte de GIP-BlackRock ha provocado un cambio significativo en el perfil de su accionariado, con la entrada masiva de fondos oportunistas que buscan rentabilidades rápidas aprovechando el descuento aplicado en la colocación, según publica Expansión. La operación, ejecutada en tiempo récord y con una rebaja cercana al 5% sobre el precio de mercado, ha activado las alertas internas en la energética presidida por Francisco Reynés.
Hasta ahora, Naturgy había sido una de las grandes cotizadas españolas más protegidas frente a este tipo de inversores, gracias a un núcleo duro de accionistas estables que controlaba más del 50% del capital. Sin embargo, la salida de uno de sus principales socios financieros ha abierto la puerta a la llegada de hedge funds, fondos buitre y short sellers, un perfil de inversor mucho más volátil e imprevisible.
Liquidez para la acción, incertidumbre para el capital
Desde el punto de vista bursátil, la colocación ha servido como lubricante para la cotización, al aumentar el free float y la negociación diaria de los títulos. Pero fuentes del mercado advierten de que este tipo de operaciones son un caldo de cultivo perfecto para fondos cortoplacistas, que compran con descuento para revender rápidamente o para apostar contra la acción mediante posiciones cortas.
En los últimos años, Naturgy ya ha sido objetivo de ataques especulativos, especialmente en periodos marcados por eventos corporativos y regulatorios: la pandemia, la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, la opa parcial de IFM o los movimientos accionariales de CriteriaCaixa, CVC y GIP. Cada uno de estos episodios atrajo a inversores que buscaban anticiparse a fuertes oscilaciones del precio.
Short sellers y fondos invisibles
Entre los nombres que han pasado por el capital de Naturgy destacan Marshall Wace, uno de los mayores short sellers de Europa, o Jane Street Group, un fondo estadounidense famoso por el uso de algoritmos e inteligencia artificial en sus estrategias. También Millennium International Management aprovechó en 2024 la salida de Naturgy de los índices MSCI para tomar posiciones bajistas.
El principal problema para la compañía es que muchos de estos fondos operan por debajo del umbral del 0,5%, límite a partir del cual deben declarar su posición ante la CNMV. Esto les permite moverse como auténticos “submarinos financieros”, difíciles de detectar sin un seguimiento exhaustivo por parte de bancos colocadores y brokers internacionales.
El papel de JPMorgan y el regreso al radar inversor
La colocación del paquete de GIP ha vuelto a contar con JPMorgan como banco colocador, el mismo que ya participó en anteriores ventas de autocartera de Naturgy durante 2025, que en conjunto han supuesto cerca del 16% del capital. En el mercado se da por descontado que la combinación de descuento, repunte bursátil y regreso a los índices MSCI ha atraído a inversores de perfil más agresivo.
Energéticas, objetivo de los fondos activistas
El contexto no es exclusivo de Naturgy. Las empresas energéticas se han convertido en una de las dianas preferidas de los fondos activistas, debido a la incertidumbre geopolítica, la transición energética y los cambios regulatorios. Casos recientes como Repsol, con la entrada del fondo Elliott, o Siemens Gamesa, presionada por inversores activistas internacionales, reflejan una tendencia creciente.
En este escenario, Naturgy afronta un nuevo reto: gestionar la volatilidad accionarial sin perder estabilidad estratégica. La compañía mantiene su hoja de ruta industrial y regulatoria, pero el mercado observa con atención si la entrada de estos fondos será solo ruido financiero o el preludio de nuevos movimientos corporativos en el capital de una de las grandes energéticas españolas.

















