Naturgy sin GIP: salida millonaria y nuevo mapa de poder

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Hay movimientos que no hacen ruido en la calle, pero sí en los despachos. Y el último lo ha protagonizado GIP, el gigante de infraestructuras integrado en BlackRock, que ha vendido el 11,4% que aún mantenía en Naturgy por 2.790,9 millones de euros. Una operación quirúrgica, ejecutada mediante una colocación acelerada y comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La desinversión se ha articulado a través de la venta de 110,75 millones de acciones a 25,20 euros por título, lo que supone un descuento del 5,6% frente a los 26,70 euros con los que cerró la energética en la sesión anterior. Un ajuste habitual en este tipo de operaciones, diseñadas para dar salida rápida a grandes paquetes accionariales sin tensionar en exceso el mercado.

JP Morgan y Goldman Sachs han dirigido la venta

La colocación ha sido comandada por dos pesos pesados de la banca de inversión, JP Morgan y Goldman Sachs, que han dirigido la venta entre inversores cualificados, en una operación secundaria en bloque. Traducido: nada de pequeños accionistas, todo en manos profesionales.

Con este movimiento, GIP culmina definitivamente su salida de Naturgy, una historia que empezó en 2016 cuando adquirió un 20% del capital a Repsol y Criteria por unos 3.802 millones de euros, pagando 19 euros por acción. Entonces fue una apuesta estratégica por el sector energético español; hoy es una retirada ordenada tras años de presencia en el núcleo duro.

El proceso de desinversión arrancó el pasado diciembre con la venta de un primer 7,1%, valorado en unos 1.800 millones. Esta última operación cierra el círculo.

El nuevo mapa accionarial deja a CriteriaCaixa como primer accionista con el 26%, seguido por IFM (15,2%), CVC (13,8%), Alba Europe (5%) y Sonatrach (4,1%). Un reparto que consolida un núcleo estable, pero con equilibrios cada vez más milimétricos.

En un contexto donde la energía sigue siendo estratégica, la salida de GIP no es solo una cifra multimillonaria: es un reajuste de poder en uno de los grandes nombres del Ibex. Y cuando se mueven casi 3.000 millones en cuestión de horas, el mensaje es claro: el capital global nunca se queda quieto.

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