Navantia abre la puerta a una transformación histórica en su estructura accionarial.
El presidente de la compañía pública, Ricardo Domínguez, defendió este lunes en Bilbao la entrada de capital privado en el grupo naval para afrontar con mayor capacidad financiera el fuerte ciclo inversor que atraviesa la industria europea de Defensa.
Durante una conferencia organizada por Deusto Business Alumni y PKF Attest, Domínguez aseguró que el capital privado “debiera llegar” a Navantia, aunque dejó claro que el Estado mantendría el control de la empresa a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), actualmente propietaria del 100% del grupo.
La reflexión llega en un momento de expansión acelerada para Navantia, impulsada por el aumento del gasto militar en Europa y por la creciente competencia internacional en el sector naval.
La compañía acumula más de 5.000 millones de euros en proyectos vinculados a programas de Defensa promovidos por el Gobierno español.
Domínguez argumentó que la entrada de nuevos socios respondería a la “madurez” alcanzada por la empresa tras operaciones como la compra de cuatro astilleros en Reino Unido.
A su juicio, el grupo necesita ganar dimensión para competir en igualdad de condiciones con gigantes europeos como Naval Group o la alemana TKMS.
El directivo puso como ejemplo el modelo francés. Naval Group, controlada por el Estado francés, incorporó a Thales como accionista con un 35% del capital sin perder el control público de la compañía.
El plan de Navantia
Navantia estudia fórmulas similares que permitan acelerar inversiones y reforzar alianzas industriales.
En ese contexto, Domínguez avanzó que la empresa firmará próximamente una sociedad conjunta con la italiana Fincantieri para desarrollar una nueva corbeta militar respaldada con fondos europeos.
Además, mantiene acuerdos estratégicos con TKMS para impulsar proyectos navales de nueva generación tecnológica.
La ofensiva industrial de Navantia coincide con un entorno geopolítico marcado por el aumento de las tensiones internacionales y el refuerzo presupuestario en Defensa en buena parte de Europa.
El presidente del grupo aludió directamente a la incertidumbre generada por líderes como Donald Trump y Vladimir Putin como uno de los factores que está acelerando la demanda militar.