Nestlé. A primera vista, los números no acompañan: los ingresos caen un 5,7% hasta 21.317 millones de francos suizos, penalizados de forma contundente por el tipo de cambio, que por sí solo resta un 9,3% al crecimiento.
Pero debajo de esa superficie, el relato cambia. En términos orgánicos —el dato que realmente mide la evolución del negocio— la compañía crece un 3,5%, impulsada tanto por precios (+2,3%) como por volumen (+1,2%). Es decir, el negocio no se enfría; lo que cambia es la fotografía contable.
Impacto en la divisa
El impacto de la divisa vuelve a ser el gran distorsionador del trimestre. América cae un 6,7%, Asia-Pacífico retrocede un 8,7% y Europa resiste con un descenso más moderado del 0,8%. Sin embargo, en cifras comparables, todas las regiones muestran crecimiento, lo que refuerza una idea clave: la demanda subyacente sigue siendo sólida en los principales mercados de la compañía.
Dentro del grupo, el comportamiento también es desigual. Nespresso mantiene tracción con un crecimiento orgánico del 5,1%, mientras que el negocio de aguas y bebidas premium avanza un 3,3% en términos comparables. Son divisiones que siguen actuando como motores de estabilidad dentro de un entorno complejo.
El trimestre también ha estado condicionado por un factor extraordinario: la retirada preventiva global de lotes de fórmula infantil, con un impacto estimado de 90 puntos básicos en el crecimiento. Un episodio puntual, pero relevante en términos de percepción y suministro.
A nivel estratégico, la compañía insiste en que los fundamentos siguen intactos. El CEO Philipp Navratil destaca un comportamiento sólido en la mayoría de categorías y regiones, especialmente en mercados emergentes, que continúan aportando dinamismo.
A pesar de la volatilidad macro y geopolítica, Nestlé mantiene sin cambios sus previsiones para el conjunto del año: crecimiento orgánico entre el 3% y el 4% y fuerte generación de caja.

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