Nike cerró su último ejercicio fiscal con un beneficio de 3.108 millones de dólares, un 3,4% menos que un año antes. Aunque las ventas se mantuvieron prácticamente estables, la multinacional reconoce que no espera una mejora significativa del mercado durante los próximos seis meses, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y las tensiones comerciales.
La compañía estadounidense facturó 46.398 millones de dólares en el ejercicio finalizado el 31 de mayo, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior. Sin embargo, el comportamiento del negocio fue desigual según los mercados.
Nike crece en EE.UU. un 5%
Mientras Norteamérica volvió a ejercer de motor del grupo con un crecimiento del 5%, y la región de Europa, Oriente Próximo y África (EMEA) avanzó un 3%, el mercado chino continúa siendo el principal quebradero de cabeza para la firma. Allí, los ingresos retrocedieron un 11%, reflejando la debilidad del consumo y la fuerte competencia de las marcas locales.
El cuarto trimestre fiscal dejó una fotografía más positiva gracias a un efecto extraordinario. Nike obtuvo un beneficio de 1.069 millones de dólares, cinco veces superior al registrado en el mismo periodo del año anterior, impulsado por un ingreso extraordinario cercano a 986 millones de dólares relacionado con unos aranceles que posteriormente fueron declarados ilegales por el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Nike sigue reforzando su estructura
Más allá de ese impacto puntual, la compañía mantiene la cautela. Su consejero delegado, Elliott Hill, asegura que el grupo continúa ejecutando un plan para reforzar su estructura y sentar las bases del crecimiento a largo plazo. Esa estrategia ya ha incluido el anuncio de un ajuste de 1.400 puestos de trabajo, equivalente a cerca del 2% de la plantilla mundial.
El director financiero, Matt Friend, ha advertido de que el entorno sigue siendo especialmente complejo. La evolución de los aranceles, la inestabilidad en Oriente Próximo, el precio del petróleo y la debilidad del consumo continúan condicionando las previsiones del grupo.
De hecho, Nike espera que sus ingresos vuelvan a caer en el primer trimestre del nuevo ejercicio, con un descenso estimado de entre el 1% y el 5%. Pese a ello, la compañía confía en que el ajuste de inventarios y una mayor disciplina en las compras permitan mejorar progresivamente los márgenes y preparar el terreno para una recuperación más sólida en los próximos ejercicios.

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