Nike, el gigante estadounidense de ropa y calzado deportivo, obtuvo un beneficio neto de 792 millones de dólares (675 millones de euros) en su segundo trimestre fiscal (septiembre-noviembre), lo que supone una reducción del 32% respecto al mismo periodo del año anterior.
Las ventas de la compañía sumaron 12.427 millones de dólares (10.592 millones de euros), apenas un 0,6% más que hace un año, impulsadas por un aumento del 9% en Norteamérica, con 5.633 millones de dólares (4.801 millones de euros), y del 3% en Europa, Oriente Próximo y África (EMEA), con 3.392 millones de dólares (2.891 millones de euros).
Nike cayó en China un 17%
En contraste, los ingresos en China cayeron un 17%, hasta 1.423 millones de dólares (1.213 millones de euros), mientras que en Latinoamérica y el resto de Asia disminuyeron un 4%.
En los primeros seis meses del año fiscal, Nike reportó un beneficio neto de 1.519 millones de dólares (1.295 millones de euros), un 31% menos, y unos ingresos de 24.147 millones de dólares (20.581 millones de euros), un incremento del 0,8%.
Elliott Hill, presidente y consejero delegado, afirmó que “Nike se encuentra en la mitad de su recuperación” y que el año fiscal 2026 será “un año de acción”, centrado en la reorganización de equipos, fortalecimiento de relaciones con socios y reequilibrio de la cartera. Por su parte, Matthew Friend, director financiero, señaló que están implementando cambios estratégicos para posicionar la cartera de marcas para una recuperación completa.
Tras la publicación de resultados, las acciones de Nike cerraron planas en Wall Street, pero en la negociación ‘after hours’ registraron pérdidas del 9,64%.
Este trimestre evidencia la resiliencia parcial de la compañía, con crecimiento moderado en mercados clave y descensos relevantes en China y otras regiones asiáticas, reflejando los retos geográficos y estratégicos que enfrenta Nike en su recuperación global.

Nike House of Innovation (Nueva York, EE.UU.)