La carrera por liderar la inteligencia artificial acaba de subir de nivel. Nvidia está negociando respaldar financieramente la expansión de OpenAI con una garantía de hasta 250.000 millones de dólares, una operación que serviría para impulsar la construcción de un gigantesco complejo de centros de datos en Ohio cuyo coste total podría superar los 500.000 millones de dólares.
Lejos de ser un simple centro de datos, el proyecto aspira a convertirse en el mayor campus de infraestructura para IA anunciado hasta la fecha. Desarrollado por SB Energy, la filial energética de SoftBank, contará con una capacidad eléctrica de 10 gigavatios, entre 30 y 50 veces superior a la de un gran centro de datos convencional. La primera fase, prevista para 2028, aportará unos 800 megavatios, aunque el desarrollo completo se extenderá durante varios años.
¿Cuál es la clave en Nvidia?
La clave de la operación está en el papel de Nvidia. La compañía no desembolsaría directamente esos 250.000 millones de dólares, sino que actuaría como garante ante las entidades financieras. Ese respaldo permitiría a OpenAI acceder a financiación en mejores condiciones, algo especialmente relevante para una empresa privada que, pese a su enorme valoración, todavía no genera beneficios.
Pero las conversaciones van más allá. Según las informaciones publicadas, Nvidia también estudia participar en la financiación de los procesadores que equiparán las instalaciones, una operación que podría mover otros 350.000 millones de dólares. De salir adelante, la compañía no solo facilitaría la construcción del campus, sino que aumentaría las posibilidades de que sus propios chips sean los elegidos para alimentar la infraestructura.
Entrenar los modelos de IA
El proyecto también refleja la enorme escalada de inversión que vive el sector. Entrenar los modelos de inteligencia artificial más avanzados exige cada vez más potencia de cálculo y un consumo energético sin precedentes, lo que ha desencadenado una auténtica carrera entre gigantes tecnológicos por asegurar capacidad informática y suministro eléctrico.
OpenAI ya ha elevado su previsión de inversión en infraestructura hasta 750.000 millones de dólares de aquí a 2030, con el objetivo de depender menos de proveedores externos como Microsoft o Google y controlar una mayor parte de su propia capacidad de computación.
Si las negociaciones llegan a buen puerto, la alianza entre Nvidia y OpenAI marcaría un antes y un después en la industria, consolidando una tendencia que ya parece imparable: el futuro de la inteligencia artificial se jugará tanto en los algoritmos como en la infraestructura capaz de sostenerlos.