Nvidia ya vale más que la plata. La compañía de semiconductores alcanzó una capitalización de 5,52 billones de dólares en vísperas de sus próximos resultados trimestrales, una cifra que, según el análisis de The Kobeissi Letter, la convierte en el segundo activo más valioso del mundo por detrás del oro y por delante del metal plateado.
El movimiento confirma el peso que la inteligencia artificial ha adquirido en Wall Street y en la economía global.
El mercado ya no observa a Nvidia únicamente como un fabricante de chips. La firma se ha consolidado como una pieza crítica para centros de datos, modelos de IA y capacidad de computación avanzada, un segmento que se ha convertido en el principal motor bursátil del sector tecnológico.
La compañía presentará el próximo 20 de mayo sus resultados correspondientes al primer trimestre fiscal de 2027.
Las previsiones son elevadas: Wall Street anticipa un beneficio por acción de 1,77 dólares y un crecimiento interanual de ingresos del 78%.
El desafío para la empresa es mantener el ritmo de expansión en un contexto donde gran parte del crecimiento esperado ya se refleja en la cotización.
El respaldo de los analistas sigue siendo mayoritariamente positivo. Bank of America elevó su precio objetivo hasta los 320 dólares y Wells Fargo lo situó en 315 dólares.
Ambas entidades consideran que Nvidia está evolucionando desde un negocio de hardware hacia una plataforma integral de capacidad de IA a gran escala.
La compañía ha reforzado además su narrativa de crecimiento con nuevos acuerdos y desarrollos tecnológicos.
Entre ellos figuran una alianza con ServiceNow para agentes de inteligencia artificial, el lanzamiento del modelo Nemotron 3 Nano Omni y un acuerdo con Corning para soluciones ópticas destinadas a centros de datos.
El entorno de Nvidia
El gran foco de incertidumbre continúa siendo China. El mercado ha reaccionado positivamente ante la posibilidad de que Nvidia pueda reactivar ventas de chips H200 a grandes tecnológicas chinas, aunque las autorizaciones regulatorias y la tensión geopolítica entre Washington y Pekín siguen condicionando el escenario.
A ello se suma el informe de Culper Research, que sostiene que más del 20% de los ingresos de computación de Nvidia en el ejercicio fiscal 2026 habrían estado vinculados a demanda china canalizada mediante intermediarios del sudeste asiático.
Las acusaciones no fueron probadas ni confirmadas por reguladores, pero pusieron el foco sobre uno de los principales riesgos estratégicos para la tecnológica.
La acción cerró el miércoles en 225,83 dólares tras marcar un nuevo máximo intradía. Nvidia llega así a su cita con el mercado convertida en uno de los activos más valiosos del planeta, aunque también bajo una presión creciente para justificar unas expectativas que no dejan de aumentar.

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