PepsiCo superó las previsiones de Wall Street en el segundo trimestre, aunque mantiene la cautela sobre la evolución del consumo en Norteamérica, donde el endurecimiento de la inflación continúa afectando al gasto de los hogares.
La compañía conservó sin cambios sus previsiones para el conjunto del ejercicio, pese a un entorno que sigue marcado por la presión sobre los presupuestos familiares.
El grupo registró unos ingresos de 24.180 millones de dólares, un 6,4% más que hace un año y por encima del crecimiento del 5,4% que esperaban los analistas, que proyectaban una facturación de 23.950 millones de dólares, según los datos recopilados por LSEG.
No obstante, el desempeño en Norteamérica mostró señales de debilidad. Las ventas orgánicas del negocio de alimentación descendieron cerca de un 2% durante el trimestre, reflejando un consumidor más prudente ante el encarecimiento del coste de la vida.
Para responder a este escenario, PepsiCo ha reducido los precios de algunas de sus principales marcas, como Lay’s y Doritos, con el objetivo de recuperar clientes que optan por alternativas más económicas y formatos de menor tamaño.
¿Qué evaluación hace PepsiCo?
El consejero delegado de la compañía, Ramon Laguarta, explicó que “Los resultados se vieron moderados en el trimestre, ya que el desempeño de las categorías de alimentos y bebidas en Estados Unidos se enfrió ante el ajuste de los presupuestos de los consumidores debido al aumento de las presiones inflacionarias”.
Pese a ese contexto, el beneficio operativo por acción (ebitda) alcanzó los 2,20 dólares, frente a los 2,12 dólares del mismo periodo del año anterior.
Además, la multinacional mantiene su previsión de un crecimiento de los ingresos orgánicos de entre el 2% y el 4% en 2026, mientras espera que el beneficio operativo por acción en moneda constante aumente entre un 4% y un 6%.
Tras conocerse los resultados, las acciones de PepsiCo avanzaban alrededor de un 1% en las operaciones previas a la apertura del mercado.

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