Pernod Ricard cierra un ejercicio para olvidar en sus dos grandes mercados. El gigante francés de las bebidas espirituosas, propietario de marcas como Absolut, Ballantine’s, Beefeater, Chivas Regal o Jameson, terminó su año fiscal 2026 con un beneficio neto de 1.203 millones de euros, un 26% menos que en el ejercicio anterior. Estados Unidos y China han sido los principales responsables de unas cuentas que reflejan la debilidad del consumo y un escenario internacional bastante más complicado para el sector.
La facturación también retrocedió con fuerza. Las ventas netas se situaron en 9.404 millones de euros, un 14,2% menos en términos reportados, aunque la caída se reduce al 3,9% en términos orgánicos, eliminando efectos como las divisas y los cambios en el perímetro de la compañía.
China cae un 19% y América pierde un 18%
La geografía explica buena parte del problema. Las ventas en China retrocedieron un 19% durante el ejercicio, en un contexto marcado por una demanda débil y un consumidor mucho más prudente, especialmente en las categorías de bebidas premium. En el conjunto de Asia y el resto del mundo, Pernod Ricard facturó 3.920 millones de euros, un 15% menos.
La situación tampoco fue sencilla al otro lado del Atlántico. América redujo sus ingresos un 18%, hasta los 2.584 millones de euros, con Estados Unidos como uno de los principales focos de debilidad. La compañía reconoce que el mercado estadounidense de bebidas espirituosas continúa atravesando un momento complicado, al que se han sumado ajustes de inventarios por parte de los distribuidores.
Europa aguantó algo mejor, aunque tampoco consiguió escapar de los números rojos. Las ventas descendieron un 9%, hasta los 2.900 millones de euros. La diferencia aparece cuando se eliminan Estados Unidos y China de la ecuación: el resto del negocio de Pernod Ricard consiguió crecer orgánicamente un 0,5%.
Otros 700 millones para seguir invirtiendo
Para el nuevo ejercicio, Pernod Ricard contempla aproximadamente 700 millones de euros de inversiones estratégicas, al mismo tiempo que intenta mantener disciplina financiera y reducir progresivamente su endeudamiento.
La compañía quiere situar su ratio de deuda neta sobre EBITDA por debajo de tres veces para el ejercicio fiscal 2029, frente a las 3,7 veces actuales.
También mantiene la remuneración al accionista. El consejo propondrá un dividendo de 4,70 euros por acción, igual al del ejercicio anterior. Para el dividendo final de 2,35 euros, los accionistas podrán elegir entre recibir efectivo o acciones.
Pernod Ricard no espera una recuperación rápida
El mensaje para 2027 es prudente. La compañía espera que las ventas orgánicas se mantengan prácticamente estables durante el nuevo ejercicio, con nuevas caídas en Estados Unidos y China que deberían compensarse con el crecimiento del resto de mercados, especialmente India.
A medio plazo, Pernod Ricard también ha moderado sus expectativas. Entre 2027 y 2029 espera que el crecimiento orgánico de las ventas se sitúe cerca de la parte baja de su objetivo del 3% al 6%, precisamente por la debilidad estadounidense.
Las cifras dejan así un ejercicio de transición: 1.203 millones de beneficio, un 26% menos; 9.404 millones de facturación y caídas del 19% en China y del 18% en América. Pero también una compañía que está reaccionando con 1.000 millones en eficiencias y un mayor foco en mercados como India.
Pernod Ricard sigue teniendo algunas de las marcas de bebidas más reconocidas del planeta. El reto ahora no está en vender su historia, sino en conseguir que Absolut, Ballantine’s, Beefeater o Chivas vuelvan a crecer en los dos mercados que más están frenando al grupo.

















