La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán vuelve a colocar a los mercados energéticos en el epicentro de la atención internacional. Tras los recientes ataques a petroleros en aguas iraquíes, el precio del barril de crudo Brent ha superado de nuevo los 100 dólares, con alzas que en algunos momentos de la jornada han superado el 10%, consolidando la tendencia alcista que ha llevado al barril a revalorizarse más del 60% desde principios de año.
El conflicto ha puesto de relieve que los riesgos en Oriente Medio no solo afectan al suministro, sino también a la seguridad de los flujos de transporte y al coste logístico. Expertos, como Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets, señalan que los ataques recientes incrementan la incertidumbre y el costo del transporte de crudo y condensados, tensionando aún más los mercados globales.
El estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado
El estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, sigue prácticamente cerrado, y las perspectivas sobre la normalización del tránsito son inciertas. Algunos analistas, como los del Commonwealth Bank of Australia, no descartan que el Brent pueda llegar a 150 dólares por barril si la crisis se prolonga y provoca déficits físicos en el suministro. Según el Fondo Monetario Internacional, un aumento sostenido del 10% en los precios energéticos durante un año podría elevar la inflación global en 40 puntos básicos y ralentizar el crecimiento económico entre 0,1 y 0,2%.
En este contexto, Estados Unidos ha anunciado la liberación de 172 millones de barriles de su reserva estratégica de petróleo, dentro de un plan global impulsado por los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para liberar un total de 400 millones de barriles. El objetivo es reducir la presión sobre los precios y garantizar la seguridad energética global.
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, destacó que la situación requiere una acción colectiva de emergencia sin precedentes y subrayó la importancia de la cooperación internacional para mitigar el impacto del conflicto en los mercados petroleros.
En definitiva, la combinación de tensión geopolítica, riesgos logísticos y medidas de emergencia globales mantiene al petróleo como un activo clave, reflejando cómo los conflictos internacionales pueden tener efectos inmediatos y significativos sobre la economía global y la inflación.

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