Procter & Gamble (P&G) cerró su ejercicio fiscal 2026 con un beneficio neto atribuido de 16.046 millones de dólares, un 0,5% más que el año anterior, en un contexto marcado por la fortaleza de sus principales marcas de gran consumo y por un entorno económico que la compañía califica de «complejo». Sin embargo, el grupo anticipa un crecimiento más moderado para el nuevo ejercicio debido al incremento de los costes de producción y logística.
La multinacional estadounidense, propietaria de enseñas como Ariel, Pantene, Ausonia o Gillette, elevó su facturación hasta los 87.032 millones de dólares, un 3,3% más que en el ejercicio anterior. No obstante, las ventas orgánicas, que excluyen el efecto del tipo de cambio y las adquisiciones y desinversiones, crecieron únicamente un 1%, reflejando una evolución más contenida del negocio.
Belleza y cuidado personal lideran el crecimiento
Por divisiones, el negocio de Belleza fue el que registró el mejor comportamiento, con unos ingresos de 16.023 millones de dólares, un 7% más que un año antes.
También evolucionaron positivamente las áreas de Aseo, que incrementó su facturación un 4%, hasta 6.918 millones de dólares, y Cuidados de la Salud, cuyos ingresos crecieron otro 4%, hasta 12.456 millones.
Por su parte, la división de Hogar, la mayor del grupo, alcanzó unas ventas de 30.314 millones de dólares, un 2% más, mientras que el negocio de productos infantiles, femeninos y familiares elevó su facturación un 1%, hasta 20.401 millones de dólares.
El cuarto trimestre acusa la presión sobre los márgenes
Entre abril y junio, cuarto trimestre del ejercicio fiscal de P&G, el beneficio neto descendió un 16%, hasta los 3.044 millones de dólares, mientras que la cifra de negocio aumentó un 1,5%, situándose en 21.203 millones de dólares.
Esta evolución refleja la creciente presión sobre los costes operativos, que comienza a afectar a la rentabilidad de la multinacional pese al crecimiento de las ventas.
Más de 15.000 millones devueltos a los accionistas
Durante el conjunto del ejercicio, P&G destinó más de 15.000 millones de dólares a la remuneración de sus accionistas.
De esa cantidad, 10.200 millones de dólares correspondieron al pago de dividendos, mientras que otros 5.000 millones se destinaron a programas de recompra de acciones.
La compañía destacó además que, tras el incremento del dividendo aprobado en abril de 2026, acumula ya 70 años consecutivos aumentando su dividendo y 136 años distribuyendo beneficios de forma ininterrumpida desde su fundación en 1890.
El presidente y consejero delegado de la compañía, Shailesh Jejurikar, aseguró que el ejercicio ha sido un año de consolidación, en el que la empresa ha logrado incrementar ventas y beneficios al tiempo que mantenía una elevada generación de caja para sus accionistas pese al complejo entorno geopolítico y económico.
Previsiones más prudentes para 2027
De cara al nuevo ejercicio fiscal, P&G prevé un crecimiento de las ventas de entre el 1% y el 3%, por debajo del incremento del 3,3% registrado este año.
Asimismo, espera que el beneficio por acción aumente entre un 1% y un 5% respecto a los 6,62 dólares obtenidos en 2026.
La multinacional advierte, sin embargo, de que el encarecimiento de las materias primas, la energía y el transporte tendrá un importante impacto sobre sus resultados.
Un impacto de 1.000 millones por el aumento de costes
La compañía estima que el incremento de los costes de producción supondrá un impacto negativo de 1.000 millones de dólares después de impuestos durante el ejercicio fiscal 2027.
A ello se sumarán 150 millones de dólares por mayores gastos financieros, otros 150 millones por menores ingresos no operativos y 50 millones de dólares derivados del efecto desfavorable de los tipos de cambio.
En conjunto, estos factores reducirán el beneficio por acción en 0,56 dólares, lo que equivale a un impacto negativo cercano al 8% sobre el crecimiento previsto de las ganancias.
Pese a este escenario, P&G mantiene su estrategia de crecimiento basada en la fortaleza de sus marcas, la innovación y la disciplina financiera, aunque afronta el nuevo ejercicio con unas perspectivas más moderadas ante la persistencia de las presiones inflacionistas y el aumento de los costes operativos.