La revolución de los robotaxis podría acelerarse en Europa con el despliegue previsto de más de 2.000 vehículos autónomos de Pony AI en colaboración con Uber Technologies. La iniciativa amplía la alianza que ambas compañías ya mantienen en Zagreb, donde comenzaron a operar a principios de año.
El acuerdo -según detalla un reportaje de Bloomberg– permitirá extender el servicio a otras cuatro ciudades europeas, aunque Pony AI todavía no ha detallado qué mercados serán los siguientes ni las fechas concretas del despliegue. La expansión también alcanzará Oriente Próximo, según ha señalado la compañía.
La operación refuerza la posición de Uber en la carrera por llevar la movilidad autónoma a nuevos mercados. La alianza con Pony AI fue la primera en introducir un servicio de robotaxis de pago en Europa, concretamente en la capital croata.
¿Cuál es el futuro de los robotaxis?
El movimiento se produce después de que Uber y Wayve Technologies obtuvieran permisos para operar un servicio de robotaxis supervisado en Londres. Además, la compañía estadounidense mantiene una colaboración con Baidu para realizar pruebas de movilidad autónoma en Reino Unido.
Uber ha acelerado así su estrategia internacional en un momento en el que los vehículos sin conductor generan una creciente competencia. Waymo avanza rápidamente en Estados Unidos y también ha comenzado su expansión en Tokio y Londres.
Mientras tanto, la actividad de Pony AI fuera de China gana relevancia ante la ralentización de las autorizaciones para robotaxis en su mercado de origen. La concesión de nuevas licencias se ha reanudado, aunque de forma gradual, después de una revisión de seguridad.
La compañía china y otros competidores están reforzando por ello su expansión internacional. WeRide ha alcanzado un acuerdo con la danesa GreenMobility para desplegar vehículos autónomos en Dinamarca en 2027.
Por su parte, Momenta Global, también asociada con Uber, se ha convertido en la primera empresa asiática en obtener una licencia para probar robotaxis en Alemania.
El avance de estos proyectos muestra cómo Europa se está convirtiendo en un nuevo escenario para la movilidad autónoma, con fabricantes tecnológicos y plataformas de transporte buscando posicionarse antes de que el mercado alcance una implantación más amplia.