En pleno repunte de la tensión geopolítica, Bestinver lanza un mensaje contracorriente: la guerra no solo introduce riesgo, también abre ventanas de inversión.
La gestora del grupo Acciona considera que el conflicto en Irán está generando oportunidades selectivas en el mercado.
El director de inversiones, Mark Giacopazzi, lo resume con claridad: «es una oportunidad para comprar e invertir en empresas en las que durante estas crisis su valor intrínseco sube».
En este contexto, la volatilidad deja de ser una amenaza para convertirse en palanca de entrada.
La firma sostiene que los episodios de tensión son temporales, pero los ajustes empresariales que provocan perduran.
«Los shocks pasan, pero los cambios permanecen», recalcan desde la gestora, en línea con lo ocurrido tras la pandemia o la guerra de Ucrania.
Esa lectura se traduce en una convicción operativa. «Vemos la volatilidad como una oportunidad» y, según Giacopazzi, todos sus fondos tienen ahora más potencial que hace apenas unas semanas.
Los datos respaldan ese posicionamiento: Bestinfond y Bestinver Internacional avanzan un 5,15% y un 5,75%, respectivamente, mientras que Bestinver Bolsa suma un 5,92%.
La clave, explican, está en anticipar cómo reaccionan las compañías a los shocks. Tomás Pintó recuerda que el escenario actual guarda similitudes con 2022: «Vemos la oportunidad hoy a niveles muy parecidos a cuando el conflicto en Ucrania; los mercados estimaban una recesión y los fondos se recuperaron».
Los riegos que ve Bestinver
No obstante, la firma no ignora los riesgos. Giacopazzi advierte que una prolongación del conflicto puede elevar la inflación, endurecer los tipos de interés y frenar la actividad económica, especialmente por el papel estratégico del estrecho de Ormuz.
Aun así, Bestinver introduce un matiz estructural: «el mundo es mucho menos dependiente del petróleo hoy que hace 20 años y lo será menos en el futuro».
En su opinión, los shocks energéticos aceleran procesos de adaptación.
En España, la estrategia se concreta en posiciones como Repsol, incorporada en enero, o Puig, valorada por su diversificación y gestión.
También han reforzado su exposición a Neinor, mientras reducen banca e Indra por cuestiones de gobernanza.
En paralelo, la firma descarta riesgos sistémicos en el crédito privado. «No hay tanto apalancamiento en el sistema» y «hay muchos más mecanismos de control», sostienen, alejando el fantasma de crisis como la de Lehman Brothers.