Puig ha elevado su participación en Charlotte Tilbury hasta el 85% del capital tras desembolsar más de 350 millones de euros en dos operaciones cerradas el pasado mes de mayo.
El movimiento refuerza el control de la compañía catalana sobre la firma británica de maquillaje y llega después de que fracasaran las negociaciones para una posible integración con Estée Lauder.
La operación incluyó la compra de acciones a Charlotte Tilbury, fundadora de la marca, y a Demetria Pinsent, antigua consejera delegada.
¿Cuál es el balance de Puig?
Con esta transacción, Puig pasa del 77,5% al 85% del capital, mientras mantiene vigente el calendario renegociado en 2024 para completar la adquisición del 100% en 2031.
El pago del 15% restante queda vinculado al cumplimiento de determinadas métricas financieras del negocio.
La inscripción de la operación en el Registro Mercantil británico se produjo el 21 de mayo, el mismo día en que trascendió que las conversaciones con Estée Lauder no habían prosperado.
La participación de los antiguos accionistas de Charlotte Tilbury fue uno de los puntos de desacuerdo entre ambas compañías.
¿Qué estrategia sigue para Puig?
La adquisición se enmarca en la estrategia de crecimiento de Puig mediante compras selectivas. Según sus últimos estados financieros, la compañía mantiene compromisos por hasta 988 millones de euros para adquirir participaciones de filiales incorporadas desde 2020.
Además, la empresa dispone de capacidad para destinar hasta 1.400 millones de euros a nuevas adquisiciones, apoyada en una ratio de endeudamiento de 0,68 veces EBITDA, muy por debajo del objetivo máximo de dos veces fijado tras su salida a bolsa.
Tras las compras de Charlotte Tilbury, Byredo y Dr. Barbara Sturm, el mercado espera que Puig retome su actividad corporativa.
La compañía mantiene el foco en activos que aporten valor y, en su estrategia de diversificación, el segmento del cuidado de la piel aparece como una de las áreas con mayor potencial para futuras operaciones.
