La posible fusión entre Puig y Estée Lauder entra en una fase decisiva. El mercado ya empieza a ajustar los términos de la operación, que se estructuraría mediante una OPA sobre las acciones cotizadas de Puig, con una valoración en torno a los 18,5 euros por título, según Expansión.
El esquema combina dos alternativas para los accionistas: cobro en efectivo o canje por acciones de Estée Lauder. En este último caso, la ecuación que gana fuerza es la entrega de 0,25 acciones del grupo estadounidense por cada acción de Puig, lo que iguala prácticamente ambas opciones en términos de valor.
Este equilibrio no es casual. La normativa española obliga a ofrecer una alternativa en metálico cuando las acciones ofrecidas cotizan fuera de la Unión Europea, como es el caso de Estée Lauder. Esto ha generado un complejo ajuste entre el valor del canje y el precio en efectivo, que ahora parece alinearse tras la reciente evolución bursátil del grupo estadounidense.
La cotización de Estée Lauder
La clave ha estado en la cotización de Estée Lauder. Tras caer desde niveles superiores a los 115 dólares a finales de febrero hasta tocar mínimos en marzo, el rebote hasta el entorno de los 86-87 dólares ha permitido mejorar la media del último trimestre, acercando el valor del canje al precio en efectivo planteado.
Hasta hace unas semanas, esta diferencia hacía poco atractiva la opción en acciones. Ahora, con ambas alternativas prácticamente equiparadas, los accionistas de Puig podrán elegir entre liquidez inmediata o participar en el grupo resultante.
El impacto financiero también es relevante. Si todos los accionistas optaran por el efectivo, Estée Lauder tendría que desembolsar más de 3.200 millones de euros, lo que podría afectar a su rating. Por eso, uno de los objetivos clave es hacer atractivo el canje accionarial y reducir la salida de caja.
La operación, que se financiaría en parte con el apoyo de JPMorgan, incluiría además la integración de la deuda de Puig y un nuevo esquema de gobernanza. Entre las opciones sobre la mesa está que Marc Puig asuma la copresidencia del grupo junto a William Lauder, mientras que el equipo de Puig lideraría el área de fragancias.
En conjunto, la operación refleja una tendencia clara en el sector: consolidación entre grandes grupos globales para ganar escala y competir en el mercado internacional, en un movimiento que podría redefinir el mapa de la industria de la belleza.






