Puig y Estée Lauder estudian crear un gigante de 15.000 millones

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Puig, la compañía catalana de perfumes y cosmética dueña de marcas como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier o Rabanne, está en conversaciones con Estée Lauder para una posible fusión, según ha informado a la CNMV. Se trata de una operación que, de concretarse, crearía un grupo con más de 15.000 millones de euros en ventas, combinando efectivo y acciones de la firma estadounidense.

Aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo definitivo, la noticia ya ha tenido impacto en los mercados: las acciones de Estée Lauder en Nueva York retrocedieron un 8%, mientras que Puig subió un 3,6% tras el anuncio. La diferencia de tamaño entre ambas compañías es notable: Estée Lauder factura casi 12.336 millones de euros, casi tres veces más que Puig, que cerró 2025 con 5.042 millones en ventas.

Puig registró pérdidas de 1.133 millones de dólares

La compañía estadounidense llega a la mesa con cierta complejidad: registró pérdidas de 1.133 millones de dólares en su último ejercicio y ha llevado a cabo un plan de reestructuración de dos años, con despidos y transformaciones operativas, buscando recuperar márgenes y optimizar su modelo de negocio. Su consejero delegado, Stéphane de La Faverie, asegura que la empresa sigue abierta a oportunidades estratégicas en fusiones y adquisiciones.

Por su parte, Puig ha logrado un crecimiento fulgurante en los últimos cinco años, duplicando sus ventas y consolidando su presencia internacional gracias a adquisiciones estratégicas como Dr. Barbara Sturm, Byredo y Charlotte Tilbury, con inversiones que superan los 2.500 millones de euros desde 2011. Además, la empresa mantiene un capital familiar sólido: alrededor del 95% en manos del grupo Exea.

La noticia coincide con cambios recientes en su cúpula: José Manuel Albesa asume como consejero delegado, separando este cargo del de presidente, que sigue en manos de Marc Puig, mientras que Miquel Àngel Serra sustituye a Joan Albiol como director financiero.

Esta posible fusión refleja la ambición de Puig de jugar entre los grandes de la cosmética global, combinando crecimiento orgánico, adquisiciones estratégicas y ahora, posiblemente, un movimiento que podría cambiar el mapa del sector.

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