Las acciones de Puma llegaron a registrar un incremento de hasta el 13,2% en la apertura de la Bolsa de Fráncfort este jueves, tras conocerse que la china Anta Sports Products, propietaria de marcas como Fila, estaría explorando la posibilidad de adquirir al fabricante alemán de ropa y calzado deportivo. Según fuentes citadas por Bloomberg, Anta Sports habría evaluado la operación con la ayuda de un asesor y podría presentar una oferta en colaboración con una firma de capital privado.
El historial de Anta en adquisiciones estratégicas incluye la compra en 2019 de Amer Sports —propietaria de marcas como Salomon y Arc’teryx— por 5.200 millones de dólares (4.490 millones de euros), un movimiento que refuerza su credibilidad en el sector de deportes y lifestyle. Este interés se produce en un contexto complejo para Puma, cuya cotización acumula en lo que va de año una caída superior al 56%, reduciendo su capitalización de mercado a unos 2.700 millones de euros.
Li Ning ha explorado opciones de financiación
Además de Anta Sports, se ha señalado que la también china Li Ning habría explorado opciones de financiación mientras evaluaba una posible operación sobre Puma, aunque desde la compañía aclararon que su enfoque sigue siendo el crecimiento de su propia marca, descartando negociaciones sustanciales. Otras compañías del sector, como la japonesa Asics, también han sido mencionadas como posibles interesados, aunque todas las deliberaciones se encuentran en fases preliminares y enfrentan el desafío de las expectativas de valoración de la familia Pinault, que controla casi un tercio del capital a través de su holding Artémis.
La situación financiera de Puma añade presión a la ecuación. A finales de octubre, la empresa reportó pérdidas de 308,9 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025, frente al beneficio neto de 257,1 millones registrado en el mismo periodo del año anterior. Para ajustar su estructura de costes, Puma planea recortar 900 empleos adicionales y ha contabilizado un impacto extraordinario de 112,7 millones vinculado a su programa de eficiencia “nextlevel” y al deterioro del fondo de comercio.
Las ventas de Puma alcanzaron 5.974 millones de euros, un descenso del 8,5% frente al año anterior, aunque ajustado por tipo de cambio la caída fue del 4,3%. Para el conjunto de 2025, la compañía mantiene sus previsiones, esperando una disminución de ventas de dos dígitos bajos, una pérdida EBIT reportada y unos gastos de capital de alrededor de 250 millones de euros.
En conjunto, el interés de potenciales compradores llega en un momento crítico para Puma, que combina la necesidad de atraer inversión con la urgencia de estabilizar su negocio frente a un entorno de ventas y márgenes presionados. La evolución de estas negociaciones será clave para determinar el futuro estratégico del grupo alemán.

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