• Homepage
  • >
  • Business
  • >
  • ¿Qué buscan las marcas fabricantes por la «España vaciada»?

¿Qué buscan las marcas fabricantes por la «España vaciada»?

¿Por qué apuestan las marcas fabricantes por la «España vaciada«? La respuesta ya no es solo reputacional o institucional.

Para gigantes del gran consumo, el medio rural se ha convertido en un eje estratégico donde se juega buena parte de su crecimiento, su cadena de suministro y su legitimidad social.

Empresas como Mahou San Miguel, Deoleo o Danone han reforzado su discurso —y su inversión— en territorios afectados por la despoblación.

No hablan de filantropía, sino de competitividad, rentabilidad y futuro empresarial.

En el caso de Deoleo, la conexión es directa: el olivar y los agricultores son la base del negocio. Su dirección en España insiste en que la España rural es “clave” y trabaja en proyectos para mejorar la productividad de las explotaciones.

El objetivo es claro: hacer más rentables a los productores para garantizar la viabilidad del suministro.

La estrategia pasa por trasladar tecnología y modelos de gestión más eficientes al campo, y por convencer a jóvenes agricultores de que sus explotaciones pueden ser empresas modernas y sostenibles. Sin relevo generacional, no hay aceite; sin aceite, no hay marca.

Los retos en la «España vaciada»

Para Mahou San Miguel, el enfoque es diferente pero igual de estructural. A través de su proyecto BarLab Rural, impulsa la reapertura de bares en municipios donde han desaparecido.

El dato es contundente: ocho de cada diez pueblos que pierden su bar sufren problemas de fijación de población.

El bar, sostienen, no es solo un punto de consumo, sino un nodo económico y social. Formación, apoyo a emprendedores y dinamización local forman parte de una estrategia que conecta marca, territorio y comunidad.

Danone, por su parte, vincula su apuesta rural a una visión amplia de sostenibilidad. Fijar empleo es fijar familias, y fijar familias es construir mercado a largo plazo.

La multinacional defiende que el arraigo genera estabilidad social y económica, dos factores críticos para operar con previsibilidad.

El impacto se percibe en municipios concretos. En localidades como Lanjarón, donde la actividad industrial ligada a marcas de alimentación concentra empleo local, la presencia empresarial se traduce en población estable e inversión.

En definitiva, las marcas han entendido que la España vaciada no es periferia, sino infraestructura productiva y social. Invertir en el medio rural ya no es una opción reputacional: es una decisión de negocio

Artículos relacionados