Singular Bank gestiona alrededor de 15.000 millones de euros en banca privada, una cifra que ha colocado a la entidad en el centro del creciente interés internacional por el negocio de grandes patrimonios en España.
La entidad, dirigida por Javier Marín, se ha convertido en uno de los activos más buscados dentro de un sector donde la consolidación y el acceso a clientes de alto patrimonio son claves de crecimiento.
En este contexto, la venta de la participación mayoritaria en manos del fondo Warburg Pincus ha reactivado el movimiento de potenciales compradores.
Según ha adelantado Financial Times, el mayor banco de Italia, Intesa Sanpaolo, ha mostrado interés en adquirir Singular Bank.
La operación le permitiría dar un salto inmediato en el mercado español de banca privada, un segmento estratégico dentro de su plan de expansión internacional.
El banco italiano busca reforzar su presencia fuera de su mercado doméstico y España aparece como uno de los destinos prioritarios.
La compra de Singular Bank supondría una entrada directa en un negocio ya consolidado y con una base relevante de clientes de alto patrimonio.
Warburg Pincus, que controla el 93,41% de la entidad, lleva meses explorando el mercado en busca de comprador. El 6,59% restante permanece en manos del equipo directivo encabezado por Marín, que sigue vinculado al capital del banco.
El fondo estadounidense aspira a cerrar la desinversión por encima de los 200 millones de euros, aunque por ahora no ha recibido ofertas que alcancen ese nivel.
El proceso está siendo coordinado por Jefferies, que ha sondeado a potenciales compradores en el mercado europeo.
En la búsqueda de Singular Bank
Entre los interesados también figuran entidades como ING o Abanca, que han mostrado apetito por crecer en banca privada en España mediante adquisiciones selectivas.
En paralelo, el equipo directivo de Singular Bank mantiene abiertas conversaciones con distintos inversores financieros y family offices para explorar una posible compra alternativa de la participación de Warburg Pincus.
El plan de Marín pasa por articular un consorcio de inversores sin un accionista de control único, lo que permitiría mantener una estructura más distribuida en la propiedad de la entidad.

Singular Bank