Renault ha decidido replantear su estrategia eléctrica y dar marcha atrás en uno de los proyectos más emblemáticos de la etapa de Luca de Meo. El grupo automovilístico francés estudia desmontar Ampere como entidad autónoma y reintegrar sus actividades de vehículo eléctrico y software dentro de la estructura general del grupo, con el objetivo de simplificar la organización, reducir costes y acelerar el desarrollo tecnológico.
El movimiento, adelantado por fuentes cercanas al proceso, marca uno de los primeros grandes giros impulsados por el nuevo consejero delegado, François Provost, que en apenas dos meses ha revertido ya dos iniciativas clave de su antecesor. Tras la cancelación de Mobilize en el ámbito de las nuevas movilidades el pasado diciembre, Ampere se convierte ahora en el segundo gran proyecto heredado que pierde su configuración original.
El adiós al “pure player” eléctrico europeo
Renault lanzó Ampere a finales de 2023 con la ambición de crear el primer “pure player” europeo dedicado exclusivamente al vehículo eléctrico y al software. El plan contemplaba una salida a Bolsa, pero la OPV fue cancelada a comienzos de 2024 ante la falta de una valoración atractiva por parte de los mercados. El grupo optó entonces por financiar el proyecto con recursos propios.
“La cancelación de la salida a Bolsa permite revisar la gobernanza y simplificar el funcionamiento para amplificar el impacto de Ampere”, señalan fuentes próximas a la compañía. De hecho, desde septiembre, Ampere Holding ya estaba bajo la supervisión de un director tecnológico común, Philippe Brunet, en un primer paso hacia la integración.
Nueva estructura y sin impacto laboral
Con el nuevo esquema, Ampere dejaría de operar como entidad independiente y pasaría a ser el centro de ingeniería avanzada del grupo en materia de electrificación. La actividad se articularía a través de dos filiales al 100% de Renault: Ampere Energy, enfocada en baterías, motores y electrónica de potencia, y Ampere Software Technology, dedicada al desarrollo de software.
Asimismo, las plantas del polo “Electricity” en el norte de Francia —Douai, Maubeuge y Ruitz—, junto con la fábrica de motores de Cléon, volverían a depender directamente del grupo. “Ampere no desaparece, se transforma”, subrayan las fuentes.
El proyecto de reorganización fue presentado esta semana a los sindicatos y está previsto que entre en vigor el 1 de julio, sin impacto en el empleo ni en las condiciones laborales de los trabajadores.
Presión china y ofensiva comercial
La decisión llega en un contexto de creciente presión de las marcas chinas sobre el mercado europeo. Aunque las ventas globales de Renault y Dacia crecen más de un 3% en 2025, el grupo siente el avance de nuevos competidores en precio y tecnología. En paralelo, la compañía prepara una ofensiva de nuevos modelos para consolidar su crecimiento en España y reforzar su posición en uno de sus mercados clave.
Con este giro, Renault busca ganar agilidad industrial y financiera en plena transición eléctrica, sacrificando uno de los símbolos de la era De Meo para adaptarse a un entorno cada vez más competitivo.

Luca de Meo