La energética española Repsol ha puesto en marcha un plan de protección de 1.600 millones de euros para hacer frente a la volatilidad del mercado energético derivada de la guerra entre Irán y Estados Unidos, un conflicto que está tensionando el suministro global de crudo, según adelanta Expansión.
La compañía, dirigida por Josu Jon Imaz, ha aprovechado el fuerte crecimiento de sus resultados para reforzar su posición. Entre enero y marzo, obtuvo un beneficio neto de 929 millones de euros, lo que supone un incremento del 153% respecto al mismo periodo del año anterior.
El plan anticrisis combina dos grandes medidas: por un lado, la compra extraordinaria de petróleo por valor de 1.200 millones de euros para asegurar el abastecimiento; y por otro, una provisión de 380 millones destinada a ajustar el valor de su negocio químico, afectado por el encarecimiento de las materias primas.
Impacto de la guerra y estrategia de la compañía
El conflicto en el Golfo Pérsico ha alterado rutas clave como el Estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20% del petróleo mundial, generando una “disrupción histórica” en el sector energético.
Aunque Repsol no tiene exposición directa en la zona, sí sufre los efectos indirectos de la subida de precios. Este contexto beneficia a su negocio de exploración y producción, pero presiona su área química, que depende de materias primas más caras.
Para mitigar riesgos, la empresa ha reforzado sus inventarios, lo que le permitirá garantizar tanto la actividad de sus refinerías como el suministro en España durante los próximos meses.
Más producción y foco en el turismo
De cara al verano, la compañía prevé aumentar entre un 15% y un 20% la producción de queroseno, combustible clave para la aviación, con el objetivo de apoyar sectores estratégicos como el turismo.
Tensiones con el regulador
En paralelo, Imaz ha cargado contra la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), acusándola de generar confusión en la investigación del apagón energético del pasado año. Según el directivo, el organismo ha aplicado una estrategia de “ventilador” al repartir responsabilidades sin suficiente claridad técnica.
Perspectivas
Pese al entorno incierto, Repsol descarta por ahora acelerar operaciones corporativas como una posible salida a bolsa de su división de exploración. La prioridad, según la compañía, es mantener una posición sólida ante un escenario internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y la evolución de los precios del crudo.

Josu Jon Imaz