Repsol mantiene en estos días contactos al más alto nivel con la Casa Blanca con el objetivo de clarificar su futuro en Venezuela, un país clave para su negocio de exploración y producción de hidrocarburos y donde la compañía española tiene en juego activos valorados en torno a 13.000 millones de euros, según publica Expansión.
Según el citado medio, los encuentros podrían celebrarse entre hoy y el viernes y coincidirán con la presencia de los principales ejecutivos de la industria petrolera mundial en el Goldman Sachs Energy, CleanTech & Utilities Conference, que se celebra estos días en Miami. Aunque Repsol no ha realizado comentarios oficiales, la reunión se considera estratégica en el actual contexto geopolítico.
La petrolera española es, tras la estadounidense Chevron, una de las compañías con mayor exposición en Venezuela, que concentra alrededor del 15% de sus reservas globales de petróleo y gas y es su segundo país más relevante en producción. Sin embargo, desde marzo, Repsol no puede exportar crudo desde el país sudamericano debido al embargo comercial decretado por Estados Unidos.
La situación contrasta con la de Chevron, a la que la Administración de Donald Trump ha levantado progresivamente las restricciones. De hecho, la Casa Blanca ha confirmado que la petrolera estadounidense ha enviado al menos once buques cisterna para cargar crudo venezolano con destino a Estados Unidos, operando ya sin limitaciones.
Petróleo venezolano
Ante este escenario, una de las alternativas que explora Repsol pasa por lograr autorización para exportar petróleo venezolano a EEUU, en lugar de a España, como fórmula para mantener la viabilidad de sus operaciones. Hasta el bloqueo, España llegó a importar más de tres millones de toneladas de crudo venezolano al año, valoradas entre 1.200 y 1.400 millones de euros, lo que representaba cerca del 5% de las importaciones totales de crudo del país.
El contexto se ha vuelto aún más complejo tras la escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, marcada por la reciente captura del presidente Nicolás Maduro y el anuncio de Washington de asumir un papel central en la gestión y comercialización del petróleo venezolano. El secretario de Energía estadounidense ha señalado que el objetivo es colocar en el mercado norteamericano entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano de forma inmediata y, posteriormente, de manera indefinida.
Mientras tanto, Repsol observa con cautela cómo se redefine el mapa energético del país sudamericano y trata de preservar su posición en un entorno dominado por decisiones políticas. La incertidumbre ya ha tenido reflejo en los mercados: la acción de la petrolera cayó un 2,28% en Bolsa, situándose en 16,26 euros, en una sesión prácticamente plana para el Ibex 35.
La reunión con la Casa Blanca se perfila así como un punto de inflexión para el futuro de Repsol en Venezuela y para la capacidad del grupo de proteger uno de sus principales activos internacionales en medio de un escenario energético cada vez más condicionado por la geopolítica.

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