Repsol arranca 2026 con un auténtico salto en resultados. La energética ha registrado un beneficio neto de 929 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un crecimiento del 154% respecto al año pasado. Pero ojo, porque gran parte de este impulso viene de un factor muy concreto: la subida del precio del petróleo.
De hecho, la compañía ha reconocido un efecto positivo de 593 millones por la revalorización de inventarios, en un contexto marcado por la tensión en Oriente Próximo. Si miramos el negocio puro, el beneficio ajustado también crece fuerte (+57%), hasta los 873 millones, lo que confirma que el rendimiento operativo también acompaña.
Sube el crudo una media de 81 dólares por barril
El entorno ha sido clave. El crudo ha subido hasta una media de 81 dólares por barril, y los márgenes de refino prácticamente se han duplicado. Resultado: un EBITDA que se dispara un 110%, hasta 2.613 millones.
Pero no todo es ganar más. Repsol también está moviendo ficha a nivel estratégico. Ha invertido 1.200 millones en reforzar inventarios para asegurar el suministro energético en España y prevé aumentar entre un 15% y un 20% la producción de queroseno, clave de cara al verano y al turismo.
A nivel financiero, mantiene el equilibrio: deuda controlada (4.800 millones) y generación de caja suficiente para cubrir inversiones, dividendos y recompra de acciones. En este punto, sigue apostando fuerte por el accionista, con una retribución total de más de 1 euro por acción en 2026.
Repsol firma un trimestre muy potente, pero con un mensaje claro: el crecimiento viene impulsado por un contexto volátil, donde el petróleo marca el ritmo. Aun así, la compañía demuestra capacidad para adaptarse y reforzar su papel en un mercado energético cada vez más incierto.

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