Repsol refuerza su apuesta por Estados Unidos con un movimiento que consolida su estrategia internacional.
La energética española se ha adjudicado 42 nuevos bloques de exploración en Alaska, una de las regiones con mayor potencial energético del país, en alianza con Shell, según un reporte de El Economista.
La operación sitúa a Repsol como operador con un 30% de participación, mientras que su socio controlará el 70% restante.
Más allá del reparto accionarial, el acuerdo refleja una ambición clara: ganar escala en activos de alto valor en mercados estratégicos.
Alaska se ha convertido en una pieza clave dentro del negocio upstream de la compañía.
Su atractivo no es casual: combina potencial geológico, infraestructuras cercanas y un marco regulatorio estable, factores que permiten optimizar la rentabilidad de las inversiones a largo plazo.
Este avance coincide con un momento decisivo para Repsol en la región.
El proyecto Pikka, desarrollado junto a Santos, está a punto de entrar en producción con una capacidad estimada de hasta 80.000 barriles diarios.
Esto supone el primer gran impulso productivo en décadas en la North Slope.
Además, los resultados iniciales de perforación han abierto la puerta a una segunda fase del proyecto, que podría elevar de forma significativa el volumen de producción y consolidar Pikka como uno de los grandes activos de la compañía en Norteamérica.
La apuesta de Repsol
La presencia de Repsol en Alaska no es reciente. Desde 2011, ha participado en la perforación de 20 pozos, logrando descubrimientos relevantes como Mitquq y Stirrup.
Este último es considerado el mayor hallazgo de petróleo convencional en tierra firme en Estados Unidos en los últimos 30 años, lo que refuerza el posicionamiento técnico de la empresa.
La adjudicación de estos nuevos bloques se suma a las 45 concesiones obtenidas en 2024, lo que amplía de forma significativa su huella en la región.
Con ello, la compañía construye una cartera sólida que combina exploración, desarrollo y producción.
En paralelo, Repsol mantiene sobre la mesa una posible operación corporativa para dar entrada a su negocio de upstream en Wall Street. Aunque sin urgencia, este movimiento apunta a monetizar activos y reforzar su posicionamiento global en el sector energético.

Repsol