Riesgo reputacional sacude a Lactalis por leche contaminada

leche infantilGettyImagen

La familia Besnier, propietaria del Grupo Lactalis, atraviesa otra tormenta mediática con la reciente retirada de leche infantil en varios países.

El producto, comercializado bajo la marca Picot y otras enseñas, podría contener cereulida, una toxina que provoca vómitos y diarrea.

Un reportaje de Bloomberg advierte que la alerta afecta a 18 de los 47 países en los que se distribuye esta leche, incluyendo España.

El temor a riesgos para los bebés recuerda la crisis de 2017, cuando decenas de lactantes resultaron intoxicados por salmonela en productos de Lactalis.

Entonces, la empresa fue acusada de retirar los productos con lentitud y de cometer negligencias que aún se investigan judicialmente.

Ahora, el foco vuelve a estar en la familia Besnier y en la rapidez de su reacción ante el posible riesgo sanitario.

Según la compañía, la alerta surgió tras la revisión de un organismo comercial francés. Lactalis asegura que los análisis iniciales confirmaron la conformidad del ingrediente ARA y del producto final, pero pruebas posteriores en la leche preparada detectaron la presencia de cereulida.

La empresa ha dejado de trabajar con el proveedor chino implicado y ha comenzado a exigir garantías sobre la ausencia de toxinas.

El negocio de Grupo Lactalis

El grupo, que controla marcas como Puleva, Président, Galbani, Parmalat, Yoplait y Kraft, es el mayor del mundo en el sector lácteo y ha multiplicado sus ventas por seis en dos décadas, alcanzando 30.000 millones de euros en ingresos.

A pesar de las crisis y las polémicas con ganaderos y autoridades fiscales, los Besnier han mantenido un perfil discreto, evitando entrevistas y ruedas de prensa.

Fundada en 1933 por André Besnier en Laval, Francia, Lactalis pasó de producir quesos artesanales a convertirse en un imperio global mediante más de 120 adquisiciones, incluyendo Galbani, Itambe y el negocio de yogures de General Mills en EE.UU.

Emmanuel Besnier, director ejecutivo, dirige la empresa desde 2000 junto a sus hermanos Jean-Michel y Marie, con un patrimonio familiar conjunto de 18.000 millones de dólares.

A pesar de los desafíos actuales, los Besnier parecen decididos a continuar expandiendo su influencia en el mercado mundial de la leche infantil, valorado en 51.000 millones de dólares, manteniendo la discreción que caracteriza a la familia y a su holding B.S.A., incluso ante alertas sanitarias de alcance internacional.

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