Sabadell ha marcado posición desde el primer minuto de la nueva etapa de su consejero delegado.
“Seguiremos en solitario en el corto plazo”, ha afirmado Marc Armengol en su estreno público en Madrid, en un mensaje que busca cerrar la puerta a especulaciones inmediatas sobre operaciones corporativas.
El nuevo CEO del banco catalán ha tomado el relevo de César González-Bueno manteniendo el mismo discurso de cautela ante el proceso de consolidación bancaria en España.
En un foro organizado por IESE y FTI, ha admitido que “tiene sentido la consolidación entre bancos en España”.
Aunque ha matizado que el contexto actual no ofrece condiciones reales para que se materialicen movimientos relevantes.
Su análisis parte de una idea recurrente en la alta banca europea: la necesidad de escala en un negocio intensivo en costes fijos.
Sin embargo, Armengol ha insistido en que ese argumento no es suficiente por sí solo para activar operaciones en el corto plazo.
En su visión, las entidades medianas mantienen espacio propio y capacidad de generar rentabilidad sin necesidad de fusiones inmediatas.
El plan del Sabadell
El directivo ha subrayado que el banco seguirá concentrado en su ejecución interna y en el refuerzo de su actividad doméstica.
En ese sentido, ha señalado el objetivo estratégico de “reenfocarnos en nuestro negocio core”, tras la desinversión en TSB, la filial británica vendida al Santander.
Ese movimiento ha permitido al Sabadell reforzar su posicionamiento como entidad centrada en el mercado español, al tiempo que impulsa una política de retorno al accionista más agresiva.
La hoja de ruta hasta 2027 incluye 2.500 millones de euros en dividendos, una rentabilidad mínima del 16% y disciplina en costes y riesgo.
Armengol también ha puesto el acento en el crecimiento orgánico como palanca principal. “Dar un salto en la banca de relación”, ha explicado, será clave para reforzar el negocio con particulares y empresas en un entorno de mayor competencia tecnológica y digital.