Sabadell endurece su defensa y mueve ficha con un superdividendo: la opa de BBVA se complica

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La batalla corporativa entre BBVA y Banco Sabadell sigue escribiendo uno de los capítulos más intensos en la historia reciente de las opas en España. Más de un año después de que BBVA lanzara su ofensiva con una oferta que, en su momento, implicaba una prima cercana al 30%, el panorama ha cambiado radicalmente. Hoy, los accionistas de Sabadell tienen menos razones para aceptar el canje, especialmente después de que el Gobierno diese luz verde a la operación con una condición clave: mantener la independencia de ambas entidades durante al menos tres años.

Pero lo que nadie anticipaba era la entrada en escena de un tercer actor: Banco Santander. Con la compra de la filial británica de Sabadell, TSB, por 3.100 millones de euros, la entidad cántabra se ha convertido, indirectamente, en una pieza central del tablero. Esta operación no solo aligera el balance de Sabadell, sino que también fortalece su posición negociadora frente a BBVA.

Sabadell busca obtener 2.900 millones de libras

Con esta venta, Sabadell prevé obtener hasta 2.900 millones de libras entre ingresos por la operación, dividendos y beneficios de TSB hasta que se complete la desinversión, prevista para 2026. El banco ya ha anunciado que destinará el 80% de ese importe a sus accionistas, a través de un superdividendo extraordinario de 2.500 millones de euros, siempre que sea aprobado en la Junta Extraordinaria convocada para el próximo 8 de agosto. Este pago, que equivaldría a 50 céntimos por acción, ofrece una rentabilidad del 17,6% a precios actuales.

Aunque desde Sabadell insisten en que este dividendo no afectaría al canje propuesto por BBVA, ya que solo se ajustan pagos realizados durante la vigencia de la opa—, el movimiento se interpreta como una estrategia defensiva clara. No solo refuerza la propuesta de valor para los accionistas actuales, sino que también plantea un dilema para BBVA: ¿debería ahora descontar este pago de su oferta?

Desde Renta 4 lo explican con claridad: “Este dividendo extraordinario proviene de la plusvalía generada por la venta de TSB y de la liberación de capital regulatorio. Con ello, Sabadell superará con creces el umbral del 13% de CET1 fijado por su Consejo para distribuir excedentes”. Es decir, el pago está prácticamente asegurado, se materialice o no la opa.

BBVA moverá ficha

Esto obliga a BBVA a mover ficha. Si descuenta el dividendo completo, estaría manteniendo su oferta actual una propuesta que hoy infravalora a Sabadell en más de un 9,5%, tras el reciente impulso en bolsa. Si no lo descuenta del todo, la oferta implícitamente mejora y podría subir la prima al entorno del 8,3%, considerando los 2.500 millones de dividendo. Pero, claro, eso implicaría también una mayor dilución para los accionistas de BBVA al requerir una ampliación de capital más ambiciosa.

Hay otra lectura que empieza a ganar peso en los análisis: si finalmente la opa no prospera, Sabadell se quedará sin TSB, una filial que estaba llamada a ser clave en su crecimiento futuro. “Este movimiento podría restar atractivo al banco a medio y largo plazo, y será clave ver qué se recoge en el nuevo plan estratégico 2025-2027 que se presentará el 24 de julio”, señalan desde Renta 4.

Por su parte, el presidente de Sabadell, Josep Oliu, ha dejado claro que solo quienes sean accionistas en el momento del pago podrán beneficiarse del superdividendo: “Quien venda o acuda a la opa no tendrá derecho a cobrarlo”, ha señalado en un comunicado interno. Un mensaje que busca reforzar la fidelidad de sus inversores en plena contienda.

Si la opa sigue adelante, los accionistas de BBVA acabarían recibiendo parte del dividendo, diluyendo así el beneficio para los actuales propietarios de Sabadell. Un juego de equilibrios donde cada euro cuenta y donde, sin duda, el banco catalán está demostrando que no piensa rendirse sin plantar una resistencia digna de manual.

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