Sacyr eleva un 20% su dividendo y apuesta por una junta 100% digital

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Sacyr quiere premiar a sus accionistas y reforzar su apuesta por la digitalización. La compañía someterá este jueves a la aprobación de su junta general un dividendo de 0,15 euros por acción, lo que supone un incremento del 20% respecto al reparto realizado el año pasado y confirma el compromiso de la constructora con la retribución al accionista.

El dividendo se distribuirá en dos pagos: un primer abono de 0,10 euros por acción en julio y un segundo de 0,05 euros en enero de 2027. La mejora llega después de que la compañía repartiera 0,123 euros por acción en 2025 y forma parte del objetivo anunciado por el grupo de distribuir al menos 225 millones de euros entre 2024 y 2027.

Para los inversores, la decisión refleja la confianza de Sacyr en la evolución de su negocio, especialmente en un momento en el que la compañía sigue avanzando en su transformación hacia un modelo más centrado en concesiones e infraestructuras de largo plazo, una estrategia que aporta mayor estabilidad de ingresos y visibilidad financiera.

La junta de Sacyr aprobará cuentas de 2025

Más allá del dividendo, la junta también servirá para aprobar las cuentas de 2025 y votar la reelección de varios consejeros, entre ellos Demetrio Carceller Arce, además de abordar la actualización de la política de remuneración del consejo para el periodo 2026-2028.

Sin embargo, una de las principales novedades de este año estará en el formato. Por primera vez, la junta se celebrará de forma exclusivamente telemática, abandonando el modelo híbrido que la compañía había mantenido desde la pandemia.

El presidente ejecutivo, Manuel Manrique, defiende que este sistema garantiza la misma participación que una junta presencial y facilita el acceso a todos los accionistas independientemente de su ubicación. Además, la compañía espera que esta modalidad impulse la participación gracias a nuevas opciones de voto y delegación digital.

Con este movimiento, Sacyr se suma a una tendencia cada vez más extendida entre grandes compañías cotizadas que buscan modernizar la relación con sus accionistas y adaptar su gobierno corporativo a un entorno cada vez más digital.

Mientras tanto, el mensaje financiero es claro: más dividendo, más digitalización y una apuesta firme por seguir generando valor a largo plazo.

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