Sacyr ha dado un giro estratégico a su posicionamiento en Chile, dejando atrás los planes de desinversión que llegó a explorar en 2023 y reforzando su apuesta por el país con nuevas operaciones y adjudicaciones relevantes.
Un reportaje de Diario Financiero afirma que la constructora española consolida así su presencia en uno de sus mercados clave en Latinoamérica, apoyada ahora en una posición financiera más sólida.
Hace dos años, el grupo mandató a BTG Pactual para estudiar la venta de Concesiones Viales Andinas (Coviansa), una sociedad que agrupa siete activos en Chile valorados en unos 470 millones de dólares y compartidos con un fondo de Toesca. Entre ellos figuran cinco autopistas, el Hospital de Antofagasta y el aeropuerto de Puerto Montt.
El objetivo declarado entonces era liberar recursos para nuevos proyectos. Sin embargo, la venta de activos en Colombia por 1.600 millones de dólares en noviembre permitió a Sacyr obtener la liquidez necesaria sin desprenderse de su cartera chilena.
La compañía subrayó ante sus inversores que esta operación “fortalece el balance de la empresa para acelerar su plan de crecimiento y reequilibra geográficamente la cartera de proyectos actual”.
Ese cambio de enfoque se ha materializado en hechos. Sacyr ha adquirido recientemente el 40% restante de la autopista Valles del Desierto, hasta ahora en manos del fondo BTG Infraestructura, por un importe aproximado de 15 millones de dólares. Con esta operación, pasa a controlar el 100% del activo, ya que poseía el 60% a través de Coviansa.
El nuevo objetivo de Sacyr
Además, el grupo ha intensificado su actividad en nuevas licitaciones. En noviembre, su filial Sacyr Agua se adjudicó la planta desaladora de Coquimbo, un proyecto con una inversión superior a los 318 millones de dólares.
A ello se suman los contratos obtenidos en 2024 para la Red Aeroportuaria Norte, la Ruta del Itata y la Ruta 68, que en conjunto movilizan cerca de 2.500 millones de dólares.
En paralelo, el accionariado de Coviansa sigue marcado por los fondos de Toesca, cuyo proceso de cierre podría abrir la puerta a futuras operaciones. Fuentes conocedoras del proceso consideran que la participación de Toesca es “un activo vendible”, aunque sin plazos inmediatos definidos.

















