La inteligencia artificial sigue impulsando a los gigantes tecnológicos. Samsung Electronics prevé cerrar el segundo trimestre de 2026 con un beneficio operativo récord de 89,4 billones de wones —unos 51.000 millones de euros—, una cifra que multiplica por 19 el resultado obtenido en el mismo periodo del año anterior.
El fabricante surcoreano atribuye este fuerte crecimiento al auge de la demanda de chips de alto rendimiento, un mercado que vive uno de sus mejores momentos gracias a la expansión de la inteligencia artificial generativa y a las enormes inversiones que las grandes tecnológicas están realizando en centros de datos e infraestructuras de computación.
El principal motor del crecimiento de Samsung
Los semiconductores se han convertido en el principal motor de crecimiento de Samsung. La necesidad de procesadores y memorias cada vez más potentes para entrenar y ejecutar modelos de IA ha disparado los pedidos de fabricantes de hardware y proveedores de servicios en la nube, favoreciendo a compañías con una posición dominante en este mercado.
Las previsiones sitúan a Samsung en el mejor trimestre de su historia, consolidando la recuperación iniciada tras la crisis que afectó al sector de los chips entre 2023 y 2024, cuando la caída de la demanda y el exceso de inventario presionaron los márgenes de los fabricantes.
Este cambio de ciclo está beneficiando especialmente a los grandes productores de memoria, un segmento donde Samsung mantiene el liderazgo mundial y donde la demanda vinculada a la IA continúa creciendo a doble dígito.
¿La IA el principal catalizador?
El resultado también confirma que la inteligencia artificial se ha convertido en el principal catalizador del negocio tecnológico global. Mientras empresas como Nvidia, AMD, TSMC o SK Hynix encadenan cifras récord, Samsung consolida su posición como uno de los grandes beneficiados de esta nueva ola de inversión.
Con estas previsiones, el grupo surcoreano afronta la segunda mitad del año con una sólida posición financiera y con el foco puesto en ampliar su capacidad de producción de chips avanzados. Todo apunta a que 2026 será uno de los mejores ejercicios de la historia de Samsung, impulsado por una demanda que sigue creciendo al calor de la revolución de la inteligencia artificial.

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