El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mostrado su «máximo respeto» a la disposición de Repsol para colaborar con Estados Unidos en la recuperación de la producción de petróleo en Venezuela, al considerar que se trata de decisiones de carácter privado y plenamente legítimas.
En rueda de prensa junto al primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, tras su reunión en La Moncloa, Sánchez recordó que Repsol opera en Venezuela «desde hace muchísimos años, incluso antes de que yo fuera presidente del Gobierno». Por ello, subrayó su respeto a la actuación de la energética española en un tercer país.
El jefe del Ejecutivo también destacó que, en momentos críticos en los que se puso en duda la presencia de Repsol en Venezuela, el Gobierno español defendió sus intereses «en todos los foros internacionales y ante todos los gobiernos que tuvieran esa duda».
Sánchez señaló además que la cooperación económica en Venezuela es clave para apoyar una transición democrática real, inclusiva y efectiva, que conduzca a la celebración de elecciones libres y devuelva la legitimidad al gobierno del país. «Necesitamos esa presencia y cooperación económica», afirmó, en referencia a la actividad de empresas como Repsol.
La decisión de Repsol
El pasado viernes, Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, aseguró al presidente estadounidense, Donald Trump, que la petrolera está preparada para «invertir más en Venezuela» y triplicar su producción en los próximos dos o tres años si se dan las circunstancias necesarias. Actualmente, la compañía produce unos 45.000 barriles diarios de petróleo en el país caribeño, según indicó Imaz.
El directivo destacó que la compañía ha invertido 21.000 millones de dólares (aproximadamente 18.000 millones de euros) en la industria estadounidense del petróleo y gas desde 2008, subrayando la capacidad de Repsol para contribuir a la reactivación del sector petrolero venezolano.
Sánchez concluyó que la implicación de empresas privadas como Repsol en la recuperación de Venezuela responde a criterios económicos y estratégicos y puede ser un factor clave para acompañar el tránsito hacia un modelo democrático sostenible. La posición del Gobierno español combina, según el presidente, la defensa de los intereses de sus empresas con el apoyo a la estabilidad política y económica en la región, reforzando el papel de España como actor internacional de referencia en América Latina.
