Banco Santander ha despejado el último gran obstáculo regulatorio para cerrar la compra del británico TSB a Banco Sabadell, una operación que entra ya en su fase final y que refuerza la estrategia del grupo en el mercado internacional.
La entidad se prepara para formalizar el cierre en los próximos días, una vez completados los trámites pendientes.
El banco que preside Ana Botín ha recibido el visto bueno de los principales supervisores implicados en la operación: la Autoridad de Regulación Prudencial del Reino Unido (PRA), el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad de los Mercados y la Competencia británica (CMA).
“Santander confirma que la adquisición de TSB Bank ha recibido la aprobación de los reguladores correspondientes. La operación se cerrará próximamente”, ha indicado un portavoz del banco citado por Europa Press.
El balance del Banco Santander
La compra se acordó por un importe inicial de 2.650 millones de libras, unos 3.055 millones de euros, aunque la cifra final quedará sujeta a ajustes vinculados a la evolución de TSB hasta el momento del cierre.
El perímetro de la operación incluye además la adquisición de valores e instrumentos de capital aún vigentes del banco británico.
El movimiento se enmarca en una etapa de reordenación estratégica de activos por parte de Santander, que en los últimos meses ha reducido su exposición en Polonia y ha reforzado su presencia en Estados Unidos con la compra de Webster.
Más allá del impacto para el grupo español, la operación tiene también una derivada relevante para Banco Sabadell.
La autorización regulatoria abre la puerta a la distribución de un dividendo extraordinario estimado en unos 2.500 millones de euros, ligado a la desinversión en su filial británica.

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